
Mª Grazia Mara durante la lectura del mensaje para el Centenario de
la IT |

Gerardo Donnarunnma preseta la sofrendas |

Vista parcial del coro |

La bufanda de San Pedro Poveda, manchada con la sangre de su martirio,
se conserva en la sede de Roma |
ROMA, Italia, (31 de julio, 2009).- La Basílica de S. Bartolomeo
all’Isola Tiberina, en Roma, lugar en donde se veneran las reliquias
de los mártires del siglo XX, entre ellas las de San Pedro Poveda,
fue el lugar en donde se celebró la memoria de su fiesta en Roma,
el pasado 28 de Julio.
Miembros de la Institución Teresiana, familiares y amistades llenaron
el templo para una Eucaristía de acción de gracias, a las
17:30 presidida por el sacerdote Don Mario, de la parroquia de los Ángeles
Custodios en Monte Sacro.
Loreto Ballester, Directora General, se dirigió a los presentes
para dar las gracias a San pedro Poveda por “su testimonio de amor
a Cristo hasta el don de su vida, y por el carisma que el recibió
y cultivó para la iglesia y para el mundo”.
Desde el púlpito dos personas leyeron segmentos de la carta del
Consejo de Gobierno I.T., en la que se anuncia el lema: De la memoria
al compromiso’ para orientar los preparativos y la vivencia del
Primer Centenario de la Institución a celebrarse en 2011. Una personas
con larga trayectoria en la Institución leyó la parte de
la ‘memoria’ y la persona más joven, la parte del compromiso.
En sus palabras, Don Mario exhortó a todos a llevar adelante el
compromiso transmitido por Pedro Poveda por Josefa Segovia, primera Directora
General, “consejera, colaboradora y expresión de gracia”.
Les pidio seguir sus pasos y como ellos hacerlo “en las circunstancias
de la existencia humana en que cada uno se encuentra: “en buenos
tiempos y en tiempo de dolor; en tiempos de persecución y en tiempos
de servicio al mundo, especialmente el mundo de la cultura en el que muchos
de vosotros trabajáis”.
Después de la celebración continuó la fiesta con
el compartir de la alegría y de una cena fría en los jardines
de la sede central de la IT en Via Clitunno.
Texto MARANY ORLANDO
Fotos, Pilar Reinoso
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