
El hogar recién terminado |
Isabel
Sancho con algunos niños del Centro |
El
campo de deportes |

Habitación con literas |

Bohio y aljibe |
Edificio
para los talleres |
KINSHASA, ( Marzo, 2006).- Por fin, los niños del Proyecto Bana
ya Poveda, que lleva a cabo la Institución Teresiana en la República
Democrática del Congo, han podido ver su sueño realizado:
tener casa propia.
Gracias a la generosidad de numerosas personas de todo el mundo, hoy hasta
cuarenta niños a la vez tienen la posibilidad de tener un techo
y muchos más de formarse en sus talleres o ir a la escuela en esta
casa sitada en Kinshasa.
El nombre del proyecto significa “Niños de Poveda”,
y lo eligieron los mismos chavales de la calle, cuando oyeron la historia
de san Pedro Poveda y su trabajo con los niños de las cuevas de
Guadix, España.
“Tengo una gran alegría que comunicaros”, escribe la
directora del Proyecto a quienes lo apoyan. En una carta, Isabel Sancho
les dice que, desde el 1 de Febero, ya están en el nuevo Centro
construido para los niños de la calle.
“Estábamos de alquiler en una casa que nos daba bastantes
problemas, sobre todo porque no teníamos agua corriente ni luz
eléctrica sino rara vez” dice. “Lo del agua ha sido
una larga pesadilla”.
En este nuevo Centro los dos problemas están resueltos. Han construido
además un aljibe que recoge el agua de lluvia y permite tener reservas
en caso de cortes del suministro de agua.
El Centro consta de un edificio de dos plantas para alojamiento, con capacidad
para cuarenta niños, y otro edificio exento, de una sola planta
para los talleres de zapatería y de electricidad. Cuenta con un
terreno para jugar al fútbol que sirve así mismo para baloncesto
y, "aunque no reúne las medidas reglamentarias, porque es
más pequeño, los niños están felices",
explica la directora del Centro.
Los niños, recogidos en la calle o que acuden al centro a través
del testimonio de otros niños, van a las clases de un colegio ‘convencionado’
que pertenece a la diócesis de Kinshasa. Están incritios
en la escuela primaria veintisiete. Los más mayores que no tienen
edad para ir a la escuela, aprenden un oficio en los talleres del Centro
y otros, en otros centros profesionales. En los talleres que no son del
centro aprenden mecánica de automóvil, soldadura y carpintería.
“Nos parece un milagro haber podido finalizar la construcción.
Y lo es: el milagro de la solidaridad compartida. Mil gracias”,
comunica Sancho en su carta a los donantes que han hecho posible un futuro
para estos niños abandonados por sus familias en la calle, en muchos
casos por creerlos ‘brujos’ y los responsables de los males
de sus parientes.
“Ahora estamos equipándolo con lo mínimo necesario:
literas, mesas, sillas y algún armario. Les hemos prometido a los
chavales que ahora que hay luz, un día vendrá la televisión.
Para los mundiales de fútbol de este verano", explica la directora.
El terreno tiene también mil metros cuadrados de huerta “que
ya estamos cultivando para poder tener fruta y hortalizas gratuitas. Ni
qué decir tiene que todos los trabajos: cocina, limpieza, huerta
etc. somos los chavales y los educadores quienes los hacemos en equipo",
informa la carta.
Por la mañana, a las cinco y media se levantan todos, niños
y educadores, para poder dejar la casa limpia antes de ir al colegio a
las siete y media. Son niños que deben adquirir todavía
hábitos de higiene y limpieza y hay que estar detrás de
ellos.
La finalidad del Proyecto es, indica Sancho, “poder localizar a
las familias de estos niños y hacerles ver que sus hijos no son
brujos, ni que las desgracias que les suceden son debidas a ellos. Al
mismo tiempo, rehacer en el chaval su personalidad, en la mayoría
de los casos, muy deteriorada por todo lo soportado. Aprenden un oficio
que les permite ganarse la vida. Es impresionante ver que algunos todavía
piensan poder, cuando sean aceptados de nuevo en el seno de sus familias,
ayudarlas con su trabajo”.
Donativos : cuenta bancaria a nombre de: Bana ya Poveda, Banco BBVA, 0182 0477 61 0291506654 Para más información: karibu@ckt.cd
Texto, NIEVES SAN MARTIN
Fotos, BANA YA POVEDA
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