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Jóvenes IT en el Foro Mundial de la Juventud

Invitados a proclamar el evangelio del trabajo



Compartiendo experiencias personales
en el mundo del trabajo

Visita a la Basílica de San Pedro

Exposición de folletos e información sobre la Institución Teresiana

Ponencia "El trabajo como vocación"

Ana Maria Pérez y Antonia Sáez durante una sesión

Un grupo de trabajo de habla inglesa

Los grupos de trabajo presentan los temas

Eucaristía de Domingo de Ramos en la Plaza de
San Pedro con Benedicto XVI

ROCCA DI PAPA, Italia (Abril, 2007).- Dos jóvenes de la Institución Teresiana participaron en el Foro Mundial de la Juventud que, con el lema Testimoniar a Cristo en el mundo del trabajo, reunió a jóvenes de 80 países a las afueras de Roma a finales de marzo. Junto a unos 250 jóvenes Antonia Sáez y Ana María Pérez, escucharon la invitación del Papa a "valorizar la dimensión humana del trabajo" en un contexto internacional caracterizado por las presiones del mercado y las transformaciones que provocan la economía y la tecnología.

En su mensaje que fue leído por Mons. Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Benedicto XVI se refirió a la encíclica "Laborem exercens", publicada por Juan Pablo II en 1981, que "recuerda la necesidad de tutelar la dignidad de la persona". Añadió que “la referencia última de toda actividad humana sólo puede ser el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios".

Dijo que "hoy es más necesario y urgente que nunca proclamar 'el Evangelio del trabajo', vivir como cristianos en el mundo del trabajo y ser apóstoles entre los trabajadores".

El Foro tuvo lugar del 28 de marzo al 1 de abril y al hacer su convocatoria, los organizadores habían señalado que “En cuatro días de trabajo se buscará indagar en la relación entre los jóvenes y el mundo del trabajo, teniendo en cuenta las transformaciones que genera el fenómeno de la globalización, la problemática y los desafíos que ésta presenta y analizando luego en las cosas específicas la dimensión humana del trabajo y su significado en la vida de los jóvenes para afrontar el tema del anuncio de Cristo y testimoniarlo en el ambiente laboral”.

Un tema principal fue “El significado del trabajo para la vida humana” profundizando en la encíclica de Juan Pablo II "Laborem Excercens", así como también “Anunciar el Evangelio del trabajo hoy”, que constituye el tema más importante de este evento, según explicó el comunicado de convocatoria:
Los participantes en el Foro de la Juventud fueron todos, "jóvenes comprometidos en la Iglesia y en el mundo del trabajo". A lo largo de los días de encuentro contaron con el apoyo y consejos de hasta 30 relatores también procedentes de todo el mundo.

Entre otros temas, debatieron sobre la movilidad, la precariedad laboral y el desempleo, la frustración y la ilusión profesional así como la reivindicación de un mundo más justo, en base a las experiencias de los jóvenes que viven en los barrios más pobres del planeta.

A su regreso de Rocca di Papa las dos representantes de la Institución Teresiana, Antonia Sáez y Ana Maria Pérez expresaron su gratitud por haber sido elegidas para asisitir al evento y por haber contado con el apoyo de la I.T. en Roma y el de sus lugares de trabajo para poder asistir a este evento internacional. Además han hecho su propio resumen de la experiencia:

“Hemos participado en varias ponencias de expertos, destacando la del profesor Michael J. Naughton, docente de Estudios Católicos y Teología de la University of St. Thomas (Saint Paul, Estados Unidos).
Además, hemos tomado parte en grupos de trabajo e intercambios culturales y de experiencias de gran riqueza. También hubo tiempo de realizar una peregrinación a Roma, siguiendo las huellas de los Apóstoles Pedro y Pablo, visitando ambas Basílicas y rezando ante las tumbas de los Apóstoles.

En estos días se ha puesto de manifiesto la diferencia de realidades laborales entre los distintos países representados, por lo que se hace necesario proclamar el ‘Evangelio del Trabajo’ allí donde estemos para de esta forma estudiar más a fondo y dar a conocer en nuestros ámbitos la Doctrina Social de la Iglesia. Dicha doctrina se encuentra detallada y ampliada en la página Web del Vaticano (www.vatican.va).

La formación y el acompañamiento a jóvenes en esencial es una de las bases, como se puso de manifiesto en los encuentros que mantuvimos, así como la integración de la vida de fe con la vida laboral. Hemos sacado tres conclusiones fundamentales.

  • En primer lugar, la Iglesia es una por lo que debemos asumir que no estamos solos ante nuestra realidad, que es única y es global a la misma vez.
  • En segundo lugar, y muy ligado a lo anterior, debemos concebir nuestra vida desde el punto de vista fraternal ya que nos tenemos los unos a los otros.
  • Y, por último, Jesús está con nosotros, en el centro de nuestro corazón. Para ello es fundamental las obras, que dejan constancia de lo que somos y de lo que creemos. Somos jóvenes y la esperanza es nuestra fuente de vida.


La última noche fue de marcado carácter festivo, dando lugar a explosión de colorido con cantos y bailes de distintos países.
Para nosotras, el culminante del Forum Internacional de Jóvenes fue la celebración de la Eucaristía del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, presidida por Su Santidad Benedicto XVI, tomando parte como grupo en la celebración de la XXII Jornada Mundial de la Juventud que coincide con el Domingo de Ramos.

Durante la homilía el Papa Benedicto XVI pidió a los jóvenes no considerar como el objetivo final de la vida "el dinero, la carrera y el éxito”.
Benedicto XVI dijo que la procesión de las Palmas es una representación simbólica de "seguir a Cristo" y explicó cómo los discípulos dejaron sus trabajos, sus labores y toda su vida para seguir a Jesús.
Este ejemplo sirvió al Papa para instar a los jóvenes a "no considerar la realización de si mismo la razón principal de la vida" y, por tanto, no ver como el objetivo final de la vida "la utilidad del dinero, la carrera y el éxito", sino "reconocer como criterios auténticos la verdad y el amor".

"Se trata de elegir entre vivir sólo para mi mismo o donarme a los demás, que es lo más grande", dijo.
En general, destacamos la cordialidad y fraternidad entre los participantes, ya que distintas culturas y lenguas no son impedimentos para vivir y celebrar la fe, sino más bien nos confirma que el mensaje de Cristo es global para todo aquel que lo quiera escuchar y acoger en su corazón".


Texto, ANTONIA SÁEZ y ANA MARïA PÉREZ
Fotos, Ana María Pérez


Actualizado: 16/04/2007

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