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Poveda en Guadix: 'Instrumento de Dios'

GUADIX.- Hoy día las voces de los niños también se escuchan en la plaza del Barrio de las Cuevas en Guadix. Pero los chavales ya no tiran piedras a quienes se acercan al barrio, sino que conversan amistosamente y hasta posan para un fotografía delante de las chimeneas blancas que identifican la zona.

La plaza, junto a la Ermita Nueva, está limpia y asfaltada y sobre uno de los muros de la Iglesia un mosaico en tonos azules marca el lugar en donde algo empezó a cambiar en 1902.

'Escuelas del Sagrado Corazón' dice el mosaico que muestra el edificio junto a una pequeña Ermita. Los niños saben bien de qué se trata. Conocen la foto en la que el joven sacerdote, Pedro Poveda Castroverde, aparece rodeado de chiquillos y tiene a uno de ellos, Juanillo, entre sus rodillas.

En el interior de la Ermita Nueva se ha colocado un mosaico grande en el que se ha ampliado la misma imagen. Cien años después de aquella foto de Poveda con los chiquillos, las calles del barrio están asfaltadas, hay alumbrado eléctrico y agua potable y la obra educativa del beato Pedro Poveda continúa. Lo que fueron las Escuelas del Sagrado Corazón y su comedor, ahora son un Centro Socio-Cultural y el Colegio que lleva el nombre de Pedro Poveda, bajo la gestión de la Institucion Teresiana.

Poveda había llegado de Linares al Seminario de Guadix en 1894 para terminar sus estudios de teología. Allí fue ordenado en 1897 y es probable que desde la Alcazaba hubiera contemplado el barrio de las Cuevas.

Un barranco, mucho lodo y gran marginación social lo separaban del resto de la ciudad. Pero en 1902 a Poveda le tocó predicar allí una misión de Cuaresma y sus gentes le ganaron el corazón.

Con otros seminaristas formó grupos de catequesis y se dio cuenta de otras necesidades: la mayoría de los niños no sabían leer y las familias necesitaban formación básica. Ese mismo año  inició el proyecto de las Escuelas del Sagrado Corazón, a quien el Papa León XIII había encomendado, en 1889, el apostolado social de los cristianos.

"No puedo, sin faltar a la verdad, creer que en Guadíx no hice mucho bien", recordará años más tarde. “"Allí fui el instrumento de Dios para muchas cosas buenas; pero instrumento y nada más. El bien fue para ellos, para aquella gente".

Para facilitar la marcha de los proyectos, Poveda alquiló una cueva frente a la Ermita. Y para responder a quienes se preguntaban y hasta cuestionaban qué pretendía, Poveda dejó una respuesta por escrito: "Es nuestro deseo regenerar a las familias, por medio de los chicos pero sin olvidarnos de los mayores".

Al conmemorar el centenario de su llegada a Guadix, el actual Obispo de la Diócesis Juan García-Santacruz Ortiz  resaltó que ser sacerdote fue la clave existencial de Pedro Poveda y es, sólo desde su sacerdocio, desde dónde se puede interpretar su obrar y actuar: "Señor que yo sea siempre sacerdote en pensamientos, palabras y obras". El Obispo recordó que como Jesús, Poveda optó por los más débiles y desfavorecidos… hasta que las cosas se ponen de tal forma que tiene que salir de Guadix”.

"Qué pasa en estos casos?", preguntó  Mons. García Santa Cruz en su homilía. Él mismo fue reflexionando sobre los hechos.

Podemos hacer mil conjeturas, encontrar muchos culpables, pensar que, sin duda entre la actuación del Padre Poveda y el momento que le tocó vivir en Guadix, hubo un desajuste; ¿Arriesgó mucho? ¿Calculó poco? Cierto es que a muchos les dolió la generosidad de Don Pedro y, cierto también, que a los que hoy leemos los acontecimientos que se desataron en torno a su persona -calumnias, celos, sospechas de todo tipo nos escuece la ruindad humana de aquellos que como él, estaban llamados a plantar y no arrancar, a construir y no destruir...- Sin embargo no hay sacerdocio auténtico sin Gólgota.

El día 11 de febrero de 1905, Guadix contempla por última vez la figura del Padre Poveda. “Don Pedro decide irse: Mejor es sacrificarse por el prójimo, entregar por amor cuanto se tiene… Y él lo entrega todo, él que jamás pensó en salir de Guadix, vencido por la noche, espacio y en silencio... lo abandona.”
Hasta aquí las palabras del Obispo casi un siglo después. Pero el mismo Poveda hizo algunas anotaciones en su diario, años después de dejar Guadix.

"Cuando más prometía aquella fundación del Sagrado Corazón, surgieron los disgustos que pudieron poner fin a mi vida", recordará Poveda.
"Hubo momentos en que todo se concertó contra mí", dejó escrito en unas notas sobre aquellos años.

“"Mi decisión de marchar fue tomada después de pensarlo mucho y poniendo la mira en el bien de los demás y en el mío propio...", escribió.

Para Mons. García Santa-Cruz, Guadix ha sido desde entonces "relicario que guarda con orgullo su memoria. Las calles y las plazas accitanas... Las iglesias y conventos..., y las cuevas, sobre todo las cuevas, no olvidarán al joven sacerdote que vino a Guadix con deseos de ser santo".

A. CANTERO

Actualizado: 15/03/2007

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