PERSONALIDAD DE SAN PEDRO POVEDA

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SU PERSONALIDAD

Los autores de las diferentes biografías de Poveda se han fijado en su rostro inconfundible, camino de la madurez, a los 39 años. Un rostro tras el que se revela una persona con un algo de finura de espíritu y de delicadeza especial. El pelo, poco espeso, apunta ya blanco sobre las sienes como una aureola suave a la frente ancha y reflexiva. Los ojos claros se recogen insistentemente con el aspecto de flaqueza física. Sus modales, de gran sencillez.

Más sobre su  persona en: www.pedropoveda.org
 

POVEDA SACERDOTE

La vocación sacerdotal fue un deseo largamente acariciado por Pedro Poveda y que recorrió su Diario en diferentes ocasiones: "Señor, que yo sea sacerdote siempre en pensamientos, palabras y obras" (Diario 15 de marzo, 1933). Esta vocación se configuró desde su niñez, apoyada por su familia creyente y avivada por una gran sensibilidad hacia las necesidades de la gente de Linares

Más sobre su sacerdocio en: www.pedropoveda.org

HUMANISTA Y PEDAGOGO

Así lo reconoció la UNESCO en 1974, en la celebración del centenario de su nacimiento. En la primera década del siglo XX estudia Poveda el amplio panorama de la vida nacional especialmente interesado por el mundo de la educación y la cultura. Publica artículos y folletos en torno a la enseñanza y a la pedagogía, que por entonces está está afianzando su estatuto epistemológico.

Más sobre su pedagogía en: www.pedropoveda.org

POVEDA FUNDADOR

Pedro Poveda, consciente de los desafíos del momento que le tocó vivir, supo captar la importancia de la secularización y en él surgió la idea de una vida vivida en medio del mundo como los primeros cristianos, con una presencia transformadora en la sociedad. Bajo esta inspiración funda la Academia de Oviedo en 1911, germen de la Institución Teresiana, cuya titularidad se acogía a Santa Teresa de Jesús, mujer de amplia cultura -doctora de la Iglesia- y de sólida vida de oración, y con ella le nace a la Iglesia un estilo nuevo.

Más sobre su Obra: www.institucionteresiana.org

ESPIRITUALIDAD POVEDANA

Sus amigos y compañeros, las personas que mejor le conocían, veían en él al hombre de fe que deseaba vivir el seguimiento de Jesús como lugar de manifestación del Espíritu de Dios. Don Pedro en el Padre se entregaba confiada y obedientemente a lo que en Dios hay de misterio absoluto; en el Hijo reconocía que el misterio del Padre es amor resucitado y crucificado; en el Espíritu realizaba con los hechos la entrega al Padre y el seguimiento de Jesús.

Más sobre su espitirualidad en: www.pedropoveda.org

PEDRO POVEDA SANTO

La fama de santidad rodeó a Don Pedro ya en vida y después de la muerte. Lo afirman los testimonios de quienes le conocieron:

"Traté al padre Poveda muy íntimamente. Piadoso, sencillo, humilde, profundo conocedor de los problemas educativos españoles, de gran celo y tacto para ejecutar… Era el hombre santo de las grandes y dificilísimas obras de apostolado". (Enrique Herrera Oria)

Más testimonios de su santidad en: www.pedropoveda.org


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