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Despertar el alma en el trabajo científico, compromiso de la Cátedra Pedro Poveda


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MADRID, España.
El 15 de diciembre pasado, el Prof. Rafael Torronteras de la Universidad de Huelva, dentro del programa Lectura creyente de la actualidad que ofrece el Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid, aportaba importantes logros y desafíos en estos campos. Lo hacía bajo el título: “Los avances en investigaciones biomédicas, genéticas y bioinformáticas: nuevos retos para la bioética y el bioderecho”.

Es una de las acciones con las que la “Cátedra Pedro Poveda” de la Universidad Pontificia de Salamanca, contribuye a “despertar el alma humana”, es decir, a alentar lo más profundo de nuestra humanidad, como pedía el Papa Benedicto XVI en el mensaje que dirigió a la Institución Teresiana en su centenario. A esta finalidad responde la Cátedra al ofrecer en distintos lugares y con programas distintos, temáticas de actualidad, que necesitan de una reflexión que haga fecundo el encuentro de la fe con la cultura de nuestro tiempo. Con personas que pueden aportar la integración de la reconocida competencia en su temática y un compromiso personal que integra la fe y la ciencia.

“El hombre comienza a tener en sus manos el poder de controlar su propia evolución. Los efectos, buenos o no, de este control dependerán no tanto de su ciencia sino más bien de su sabiduría” Juan Pablo II

Ante la alegría de avances sorprendentes y el desafío de nuevos interrogantes

Con este arranque en la temática, el Prof. Torronteras ha destacado cómo la consecución de hitos de gran calibre como el Proyecto Genoma Humano o el desarrollo de técnicas como las que hacen posible las terapias génicas, etc, llevan consigo una auténtica revolución científica, que está generando nuevos y sorprendentes escenarios para la vida humana, con su doble perspectiva. “De un lado, las enormes posibilidades que se abren ante nuestros ojos son motivo de alegría y optimismo. Pero, de otro, surge, inevitablemente la inquietud hacia los posibles desastres a los que podría abocarnos una mala interpretación de los valores en juego o simplemente un uso inadecuado de estos nuevos conocimientos y de las tecnologías que surgen a su sombra” afirmó Torronteras.

La medicina preventiva y curativa, con el desarrollo de la genética y de los análisis genéticos, pasa a ser medicina predictiva, con todas sus consecuencias positivas y negativas. Al mismo tiempo, conscientes de la identidad genética, el máximo respeto a una persona ¿no comporta la salvaguarda de su identidad genética?

Los avances en la investigación genética y biomédica, unidos al desarrollo de la informática y su aplicación en el campo médico-sanitario abren un amplio debate bioético, con trascendencia jurídica (o no), sobre los derechos biológicos, y sobre todo en relación al derecho y el respeto a la persona. De ahí la actualidad de la Bioética y el Bioderecho, nuevos saberes que responden a retos de este tiempo. En algunos casos estos retos se encuentran situados preferentemente en el campo de la investigación científica, pero somos cada vez más conscientes cómo están afectando actualmente a decisiones de trascendencia para una sociedad y para la vida de las personas consideradas individualmente.

Algunos retos éticos y jurídicos que se plantean en el desarrollo de las investigaciones en biomedicina, genética y bioinformática.
El Prof. Torronteras especialista en el Área de Biología Celular, Vicepresidente del Comité de Bioética de la Universidad de Huelva, ha presentado cuatro áreas concretas con retos éticos y jurídicos:

  • los avances en las técnicas de reproducción asistida,
  • la clonación terapéutica y su alternativa en las células troncales inducidas,
  • la generación de quimeras como incubadoras de órganos humanos para xenotrasplantes,
  • los informes genéticos, su conversión en historiales médicos electrónicos y el desarrollo de la bioinformática.


Precedida de una breve introducción de conceptos cuya comprensión actualizada es necesaria para un análisis ético de situaciones que se plantean y difunden con gran impacto por su novedad por los medios de comunicación, como el caso reciente del “bebé con tres padres”, el Prof. Torronteras ha señalado aspectos relevantes en los que se plantean avances y preguntas.

De su exposición y del interesante diálogo suscitado entre los asistentes, seleccionamos algunas de las cuestiones que, aún cuando quedan aquí solamente esbozadas, ponen de manifiesto la importancia de un adecuado tratamiento por la Bioética y el Bioderecho.
Respecto de las Técnicas de Reproducción Asistida, partiendo de la afirmación de que  “caben pocas dudas de que la conformación genética de cada uno es una de las bases de nuestra irrepetibilidad, siendo así que algunos autores han llegado, incluso, a considerarla como una condición previa para la protección del libre desarrollo de la persona”, ha analizado críticamente las técnicas de gemelación aplicadas a los humanos y la clonación de embriones para evitar errores  en la información genética mitocondrial.

Muy ilustrativa ha sido su aportación respecto de la utilización de la terapia celular, basada en la transferencia de genes “sanos” a células de tejidos u órganos dañados, que está siendo una de las grandes esperanzas de la medicina regenerativa. La clonación humana (clonación terapéutica) plantea grandes preguntas desde el punto de vista bioético y se presentan nuevas posibilidades, como el uso de la tecnología de las reprogramaciones de las células somáticas (células troncales pluripotentes inducidas) que facilitan un avance sin las serias preguntas éticas de la primera.

Una nueva vía de investigación, generación de quimeras, organismos en los que se mezclan células de dos especies distintas, es una promesa para generar órganos humanos en animales. Además, es una posibilidad demostrada que células madre humanas pueden prender en embriones animales. Se trata de técnicas de “transferencia nuclear interespecífica” ya autorizadas en algunos países y es inmediata la pregunta “¿sorprendente?, ¿estremecedor?, ¿cómo se conjuga con los derechos biológicos?”.

Como cuarto aspecto plantea la preocupación por los datos que aportan los análisis genéticos. Es un reto esencial “decidir qué individuos, qué entidades tienen derecho a conocer qué datos de nuestra genética y con qué fines”. Los defectos genéticos de un individuo no solo le comprometen a él, sino a una familia por cuestiones de herencia genética. En esta era de los análisis genéticos hemos pasado del paciente-individuo al paciente-familia. Surge la pregunta de “si con arreglo al bioderecho se podrían promulgar leyes de protección donde la información genética reciba un trato distinto al de otra información confidencial?” porque ¿qué puede suceder con el acceso a estos datos genéticos por parte de empresas privadas, como las empresas de  seguros de vida, empresas para la contratación de personal, etc.? ¿Un médico que trata una contractura muscular necesita saber si su paciente tiene predisposición a sufrir un cáncer de mama?, o bien, ¿Un dentista que pone un empaste necesita enterarse de si hay antecedentes familiares de alzhéimer? ¿Pueden acceder determinadas empresas a mis análisis genéticos, y conocer que tengo cierta predisposición genética a padecer de alzhéimer, o demencia senil, o cáncer, en un futuro? ¿Se puede y/o se debe legislar contra la posible discriminación por cuestiones genéticas? Recientemente, el Consejo de Europa ha recomendado a los gobiernos que prohíban que las aseguradoras requieran o accedan a los análisis genéticos de sus asegurados o posibles asegurados. Con esta recomendación, el Consejo de Europa trata de que ningún ciudadano sea discriminado en función de sus características genéticas.

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Para impedir que cierta información médica o genética confidencial se difunda, ciertos países, como Canadá, Holanda, Reino Unido ya han empezado a plantear una legislación que permite limitar el acceso de determinados profesionales sanitarios a la información biomédica de los pacientes. Entre esas medidas está la de dar al paciente un mayor control de su historial médico, y poder limitarlo, restringirlo, eliminar detalles de diagnósticos, etc. En la red danesa de tarjetas médicas electrónicas, una de las más avanzadas, los individuos pueden bloquear cualquier información de su tarjeta médica. Por el contrario, en otros países no existen este tipo de cautelas.

Es evidente que con más información genética y redes electrónicas de largo alcance en el horizonte, resulta esencial una legislación que proteja la privacidad clínica en general, y en especial los historiales genéticos.
Ante estos retos, un compromiso de la Institución Teresiana.

La Cátedra Pedro Poveda consciente de la trascendencia de la ciencia y la tecnología para dignificar o no la vida, valora y alienta, con estas y otras acciones en el campo educativo y de la comunicación, el trabajo de quienes se comprometen con el mejor conocimiento científico que se fragua en un trabajo intelectual exigente, acompañado de la búsqueda humilde de la luz que no deja de proyectar Dios sobre su creación.
                

Texto: Comisión Cátedra
Fotografía: Inmaculada González

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