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La comida sin prisas / Le repas qui prend son temps

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PARÍS, Francia.
Varias veces al año las puertas del Espace Poveda (Espacio Poveda) de la Institución Teresiana en París, se abren en una propuesta que han llamado "Repas qui prend son temps" (La comida sin prisas).

La idea nació con el deseo de responder con alma y vida a necesidades bien actuales. La propuesta consiste en ofrecer a personas de diferentes edades, culturas, inserción social y nacionalidades, la posibilidad de reunirse en un clima familiar. Encontrarse "sin prisas" para compartir la mesa. Para unos será salir del aislamiento y para otros hacer una pausa en la vida trepidante.

Con antelación se lanza un tema y se prepara con esmero el almuerzo. La convivencia es el mejor manjar.

El domingo 12 de marzo "Le repas qui prend son temps", reunió a 38 personas procedentes de Bélgica, Italia, Argelia, Líbano, Siria, España, Colombia, México o Singapur y diferentes regiones de Francia.  

Se organizaron las mesas de modo que fuera posible descubrir el mayor número de caras y así conocer itinerarios personales llenos de experiencias diversas. Uno de los comensales comentó que había nacido en Moscú, era diplomado de ingeniería en Pekín y ahora era francés... A medida que el tiempo avanza y las conversaciones empiezan a cruzarse, el tono de voz aumenta, se oyen risas, la escucha se hace palpable, la alegría de compartir vida es tangible.

Esta vez la invitación proponía como tema París: París ciudad natal, París ciudad de acogida, París ciudad de adopción. París capital cosmopolita, ciudad de contrastes con sus barrios ricos o pobres, su inmensa riqueza cultural y chabolas a pocos kilómetros; hoteles lujosos o personas que duermen en la calle…

En el momento del café a la conversación se sumaron fotos, cantos al piano, poemas, videos… Los recuerdos compartidos fueron bien diferentes según las experiencias vividas: Haberse sentido acogido, rechazado o siempre extranjero.

Este proyecto "Repas qui prends son temps" quiere ser "una invitación a salir de la zona de confort, para hacer crecer el campo de los posibles… en un mundo lleno de barreras, de prohibiciones, de conformismos. Una manera de abrirnos a la novedad, una invitación a responder a los signos de los tiempos”, como propone Maite Uribe, directora de la Institución Teresiana, en la carta “Audacia y lucidez".
                        

Información enviada por “Una feliz participante”

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