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Consuelo Vélez: "Me sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco"

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BOSTON, Massachusetts, Estados Unidos.
Consuelo Vélez, participó en el I Encuentro Iberoamericano de Teología, Realizado del 6 al 10 de febrero de 2017 en el Boston College, Boston, Massachusetts. Allí pronunció una ponencia (en vídeo al final de la página). Posteriormente José Manuel Vidal la entrevistó para el portal Religión Digital. Forma parte del grupo de Teólogas de la Institución Teresiana en América y es profesora en la Universidad Javeriana de Colombia.

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Consuelo Vélez se define a sí misma como una teóloga colombiana interesada por aportar, desde el laicado y desde la mujer, un compromiso de la fe con la realidad en la que vivimos, para dinamizar una Iglesia cada vez más inclusiva, más comprometida y más solidaria. Abanderada de la defensa de la mujer, le duele su situación en la Iglesia, incluso con Francisco y pide su "reconocimiento pleno".

- Hablamos con ella durante el I Encuentro Iberoamericano de Teología, que se celebró en Boston hace aproximadamente un mes. En su brillante ponencia, habló de los desafíos de la Teología y de la exclusión. De las periferias geográficas y existenciales.

- Consuelo ¿Desde cuándo eres teóloga profesional?

El doctorado lo hice en Brasil del 96 al 99, entonces, desde el 99. Fue la plataforma definitiva como para yo sentir que podía escribir, decir, comunicar y enseñar. Pero desde el 87 ya enseñaba en la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Primero, en los cursos de Teología que se le dan a los diferentes estudiantes de las otras carreras que hay en la Universidad. Luego, en lo que se llamaba la carrera de Ciencias Religiosas, donde había más religiosas o laicos. Y alguna clase daba en la Facultad de Teología, propiamente.
Cuando volví con el doctorado, se abrieron mucho más las puertas. De hecho, me nombraron directora de la carrera de Teología, que fue toda una novedad, porque era una mujer y laica.

- ¿Fuiste de las primeras mujeres teólogas?

Sí, fui de las primeras teólogas con "doctorado en Teología" (tal vez la 4 o la 5, no recuerdo bien). Lo que fui primera, fue directora de carrera de Teología en la Universidad Javeriana. Eso fue en el año 2000 hasta el 2008. Han pasado 9 años y acaban de nombrar a otra mujer, ella sería la segunda.

- ¿Por qué hay tan pocas mujeres teólogas?

Creo que no es fácil estudiar Teología porque, para una mujer, luego no hay un campo de trabajo claro. En las facultades, eclesiásticas o civiles, por la tradición, en principio se prefiere a un sacerdote. Y si las facultades son de comunidades religiosas, se prefiere un sacerdote de esa comunidad.
También hay muchas comunidades religiosas femeninas y sin embargo esas mujeres no tienen tanta salida hacia la Teología.
No, porque tradicionalmente, lo mismo que pasa en Roma, en Colombia las religiosas estudiaban por la tarde, y Ciencias Religiosas. Y por la mañana se estudiaba Teología, dirigido para los que iban para el sacerdocio.
Siempre ha habido alguna religiosa y algunas laicas, aunque poquitas. La Facultad de Teología, ha sido más bien para los sacerdotes. No es que se hayan cerrado las puertas, pero digamos que el primer interés de la vida de las religiosas, no es ser teólogas, sino responder a sus colegios, sus hospitales, sus obras sociales...
Estudiar Teología, que implica primero estudiar Filosofía, resulta demasiado para los planes que tienen las comunidades religiosas. Se pretende que la religiosa estudie algo de formación teológica, y de ahí que lo haga en la carrera de Ciencias Religiosas.

- Pero también, por debajo de todo eso, hay algo más estructural.

Cuando fui directora de carrera, intenté motivar, pero creo que fracasé, a las comunidades religiosas femeninas a pensar cuál es la diferencia entre estudiar Ciencias Religiosas y Teología. A que no debería haber esa diferencia entre las dos disciplinas, y que ellas, que se dedicaban a evangelizar, deberían estudiar Teología.
Pero había un problema de fondo: a las religiosas no les dan tanto tiempo para estudiar como a los varones, para estudiar su Teología. Las religiosas, ya bastante hacían con estudiar Ciencias Religiosas, porque por la mañana tenían que trabajar en el colegio y por la tarde iban a estudiar. Y por la noche, quitándole horas al sueño, responder a los trabajos.
Yo les preguntaba que por qué no podían ser como los varones, que vienen a estudiar por la mañana, por la tarde hacen sus trabajos, y en el fin de semana tal vez hacen algún apostolado. Ellas me respondían que no, porque no querían vivir cómodas como los varones. Que la vida tiene que ser de entrega, de servicio, etc. Cosa que es loable, pero también es cuestionable.
Creo, que si no se entiende que el estudio también es un apostolado, y un servicio a la evangelización para hacerlo bien, se recortan horizontes. Y pienso, que detrás también está la imagen de la mujer sacrificada, que tiene que entregar hasta el último suspiro. Y que si una no dice esto parece que va en contra del Evangelio, o de la mujer, o del papel de generosidad y entrega que debería caracterizar a las mujeres.
Pero pienso, que cuidando que la vida sea de entrega, de seguimiento y de fidelidad, las mujeres tenemos derecho, como los varones, a tener tiempo para estudiar y para formarnos, para ejercer ser teólogas.
Tengo que reconocer, que sí hay algunas religiosas en Colombia que han estudiado Teología, como Carmiña Navia, Marta Inés Restrepo, algunas dominicas...

- Son las mínimas.
Sí, no hay muchas.

- ¿Y una especie de florero? Es decir, estructuralmente los hombres están desde siempre. Y las monjas, pues bueno, son monjas y se dedican a servir.

Realmente, cuando yo estudié Teología, algunos profesores se burlaban de las religiosas que estudiaban hasta Ciencias Religiosas. Algún sacerdote, que impartía esta disciplina, las trataba mal. Era un desprecio. No de todos, pero sí algunos.

- Sacudiste el I Encuentro Iberoamericano un poco, con tus tesis sobre la mujer. ¿Te sigue doliendo la situación de la mujer en la Iglesia, incluso con Francisco?

Sí, creo que para el Papa, en este momento, la preocupación de la mujer no es la suya, y a veces, es peor lo que dice que lo que no dice. Porque, mejorar la situación de la mujer no es que se nos diga: "mire, que como la Virgen María es mujer, ustedes quédense tranquilas". O, "que ya voy a nombrar más mujeres para equis comisión o para tal otra...".
Eso, puede acontecer y tiene que acontecer, pero la pregunta es más de fondo: ¿cómo hacemos para liberar a la Iglesia (y esto el Papa lo dice), del clericalismo? A lo que habría que añadirle: y alcanzar el reconocimiento pleno del papel de las mujeres en el corazón de la Iglesia.
En este mismo evento, ayer decían: "pero mire, hemos invitado a diez mujeres...". Como si nos hicieran un favor. Ya es mucho, abrieron el camino para diez mujeres... Y no sé si estamos diez, pero digamos que sí.
Esas frases son las que se tienen que ir acabando. La responsabilidad, es ver cómo hacemos para enriquecernos con voces distintas. Y esas voces distintas son de mujeres, de laicos (varones y mujeres) y son de pobres. En este congreso, pensaba ayer, hablamos mucho de los pobres pero no los invitamos para escucharlos de primera mano.
La Teología tiene que ser escuchar a los pobres, hablar con ellos y vivir con ellos. Todo eso lo decíamos ayer: de qué manera cambiamos las estructuras para que se abran un poquito esas experiencias. Cada uno, luego, en su trabajo pastoral, posiblemente sea muy cercano y amigo de los pobres. Pero son dudas que uno tiene, de cómo hacemos para cambiar esa mentalidad.

- ¿Mientras no se conceda el derecho de la mujer de subir al altar, estaréis siempre en un segundo lugar? ¿Ése es el gran objetivo? ¿O cuál es?

No. Yo no creo que sea el objetivo, ni que es el punto de llegada, aunque posiblemente pasa por ahí. Pero no es mi interés en este momento pelear o no pelear ese punto.
Para mí lo importante es liberar esa mentalidad clerical y esa vinculación entre el sacerdocio ministerial y la autoridad total, a todo nivel, en enseñanza teológica y en enseñanza magisterial, que está totalmente unido. La palabra de los laicos, mujeres y varones, no tiene una autoridad. Yo creo que debería ser reconocida y que no necesariamente venga unida al sacerdocio.
Que luego lleguemos hasta allí, sí. Pero ahora, no es mi lucha primera porque no quiero contribuir al clericalismo, aunque sí me gustaría que hubiera mucha más participación.
Cuando yo fui directora de carrera, escribí: "ojalá que se acabe pronto, esto de "primera directora mujer". Pero terminé mi directorio por el 2008 y estamos en el 2017. Han pasado nueve años para que se vuelva a nombrar una mujer. Es mucho. No solo en ese cargo de directora de carrera, sino como directora de posgrados u otra cosa, porque en la Facultad tenemos diferentes cargos... Nueve años sin que otra mujer estuviera en esas esferas de decisión.
Y ¿por qué? Pues porque siempre, si hay un clérigo, y un clérigo de la comunidad, parece que es más importante. Y ya no digo mujeres, sino también varones.
Pero ahora, las mujeres estamos un pasito por detrás de los laicos varones, porque para bien o para mal, estamos en una sociedad patriarcal. Y en la sociedad patriarcal, el varón sigue teniendo la palabra de autoridad, mientras que la mujer sigue teniendo la palabra de: ¡Ay, qué bonito aportó! ¡Qué maravilla que nos da este toque femenino! Hay una cosita ahí que no acaba de cambiar en la mentalidad.

- Y en la mentalidad actual, ese desfase es un tremendo anti-testimonio. La Iglesia es de las pocas instituciones donde sigue habiendo una discriminación real, práctica y teórica.

Yo creo que es un anti-testimonio, por eso ayer hablé de la ley de cuotas positivas. Y algunos siempre protestan cuando lo hago, porque piensan que es una discriminación.

- Pero es discriminación positiva.

Es una discriminación positiva y creo que debería ser una ley transitoria. Mientras no se tengan en cuenta esas leyes, no vamos a lograr la equidad. Si yo fuera directora de la Facultad o de algún órgano eclesial, intentaría dar el testimonio. Buscaría activamente, al menos, para dar el testimonio de que la cosa es más compartida, de que en todos los estamentos hay varones y mujeres.

- Porque, mujeres preparadas sí hay, incluso en Teología ¿O no?

Sí. En nuestra Facultad estamos un grupito, y en otras facultades de Colombia también. No somos muchas. Muchas mujeres no estudian Teología porque no hay campo de trabajo, dado que sigue siendo un campo reservado a varones. Imaginar lo costoso que es, porque en la Universidad Javeriana es muy costoso, para luego no tener salida, hace difícil que te decidas.
Se ha intentado. La Universidad tiene sus programas de ayuda y de becas, y alguna mujer ha sido favorecida. La facultad no tiene discriminación para pagarle el doctorado a mujeres o a varones cuando somos profesores. En este caso no existe ninguna discriminación, esto hay que reconocerlo. Pero, digamos que otro tipo de becas, que existen por este mundo, se reservan para clérigos. Entonces, para estudiar un posgrado en Teología, o tienes mucho dinero y tiempo, o no lo haces.

- También están reservadas esas ayudas para comunidades religiosas.

Las comunidades religiosas, como dije antes, sí financian algunas veces, pero luego no les dan tiempo a las religiosas para que se dediquen a la Facultad, porque siempre tienen cosas que atender en sus apostolados.

- ¿Estamos pagando esta dinámica? ¿Estamos pagando el hecho de predicar hacia afuera lo que no cumplimos hacia adentro, en este caso concreto, con la mujer?

Creo que sí. Hay que reconocer que como toda la sociedad es patriarcal, el pueblo de Dios vive el mismo síndrome de no darse cuenta. Solo lo aprecia gente como tus hijas, por ejemplo. Algunos jóvenes lo comentan.

- En España, ya es muy común que haya listas cremallera en los partidos, mujer-hombre-mujer-hombre. Hay discriminación positiva.

En mi país, puede que en algunos partidos políticos lo intenten. Pero digamos que se puede hablar de que en el pueblo de Dios, dentro de la Iglesia, eso no existe. Por eso sigue siendo normal, por ejemplo, en la eucaristía, que ante un ministro de comunión mujer y otro varón, la gente va más al varón. Y si está el clérigo, va al clérigo.
En cuanto a los estudiantes, creo que vamos ganando peso y empiezan a estimarnos más, y a valorarnos. En este sentido, estoy en un momento de recoger frutos. Ya hay una comunidad estudiantil que te valora. Pero no ha sido fácil.
No es que sea perfecto, y vayan las cosas súper bien. El hecho de ser mujer, hace que te exijan más, que te critiquen más y que sean más capaces de rebatirte con fuerza. Hay estudiantes que no le dirían lo mismo a un profesor sacerdote que a una profesora mujer. Eso sigue existiendo. Pero en la Facultad, creo que ya hay una tradición de respeto, aunque la mentalidad siga siendo un poquito machista.

- ¿Este encuentro demuestra que lo hispano está de moda, incluso en Estados Unidos, y que, de alguna manera, empieza a sacar cabeza a nivel teológico también?

Yo sé que aquí, en Boston concretamente, con esta escuela de Teología y de catequesis, le han dado mucha importancia a lo hispano y a que la Teología se divulgue entre ellos. Pero es un primer acercamiento, no diría que está de moda.
Se han hecho esfuerzos mutuos para que el trabajo que se ha hecho aquí se divulgue, y este esfuerzo de conectar ahora con otras realidades, es un primer paso. Un paso de que estamos conociéndonos.

- ¿A tu juicio, lo hispano, eclesiásticamente, sigue estando marginado o infravalorado en Estados Unidos?

No puedo a hablar de esta realidad, porque la desconozco.

- ¿Te da miedo Trump?

Pues sí. Me parece que las declaraciones que ha hecho, desde un principio, sí son de temer, porque están en una postura más egoísta que de apertura. Son más de identidad personal que de preocupación por el devenir del mundo y de los más pobres.
Me da miedo, sin conocer por dentro la dinámica de Estados Unidos, pero sin lugar a dudas, los mensajes, desde mi punto de vista, desdicen desde un humanismo mayor de colaboración entre países y de una colaboración por los últimos. Todo eso, son realidades que me asustan.

- ¿Es previsible que nos haga llorar, y que haga llorar sobretodo a Latinoamérica, que es lo que ellos llamaban "el patio trasero"?

Sí, es posible. Pero como este mundo está tan extraño, uno no puede predecir lo que va a pasar. A veces, en lo que parece que es un invierno y que va a terminar mal, de repente surge algo nuevo, como cuando cayó el muro de Berlín, como cuando en la Iglesia hablábamos de invierno eclesial, y de repente surge la primavera.... Y en política, tengo la esperanza de que si este señor endurece ciertas medidas, los países que hemos estado dependientes de Estados Unidos, seamos capaces de mirar para otro lado.
Por ejemplo, si hay una colonia en América Latina de Estados Unidos, es Colombia. A cuenta del narcotráfico y del conflicto armado, hemos estado supeditados a Estados Unidos para que nos ayude. Una ayuda que es ambigua, porque es ayuda en armas que les compramos a ellos. Ahora estamos en otro momento en Colombia, y ojalá que esto que nos parece ahora asustador, haga brotar otra cosa que nos sorprenda.

- En cambio, la dinámica política actual, en Latinoamérica en concreto, parece que es la vuelta a los regímenes o a los gobiernos más liberales.

Ese es el drama que estamos viviendo, y que uno no acaba de entender.
Los esfuerzos por gobiernos alternativos al neoliberalismo, desde mi punto de vista con mil fallas, pero también con muchas cosa positivas, no se valoran.
Hablo de las políticas, no hablo de las personas. Porque yo veo que la gente confunde la persona con programas políticos. Te dicen: "no me gusta tal persona como presidente o presidenta...". Pero no dicen: "no me gusta tal o cual política"
No critican la política, o la critican cuando afecta a las clases altas. Pero no valoran todas aquellas políticas que han favorecido a los más pobres.
Estamos en esa realidad de que se intentó, de diferentes maneras, hacer proyectos alternativos, y ahí se ve la resistencia. Esa es la mentalidad colonizada: ni siquiera somos capaces de valorar positivamente los esfuerzos que se han hecho por contrarrestar este neoliberalismo a ultranza. Creo que estos países han intentado valorizar lo nacional, poner medidas para que lo interno se reivindique.

- Algo que no ha valorado ni siquiera la propia jerarquía de la Iglesia en muchos países de estos.

Sí, así es. No voy a hablar de los otros países, porque soy colombiana. Me voy a referir al proceso de paz que se está llevando en Colombia, aunque no es precisamente de lo que estábamos hablando:
Una porción de Iglesia apoyó y sigue apoyando. Pero en un momento crucial, como fue el plebiscito, la Iglesia, bajo la aparente neutralidad, no colaboró positivamente a que esto saliera adelante. Y cuando perdemos el plebiscito, entonces la Iglesia habla y dice que el plebiscito no tenía ideología de género... La ideología de género fue una de las causas por la que se perdió. Pero no la única. La Iglesia lo dice después, no antes.
La pregunta es, por qué muchas veces, la Iglesia como institución, bajo la capa de neutralidad, lo que realmente apoya es el lado que llamamos tradicionalmente de derechas, de conservar el status quo. Por qué no es capaz de arriesgarse a valorar las cosas positivas que tiene lo que llamamos de izquierda, de cambio, de transformación.

- Y eso, que en ese proceso está implicado todavía el propio Vaticano y el mismo Papa.

Sí claro. Y yo creo que la Conferencia Episcopal Colombiana, especialmente el presidente, ha sido protagonista en positivo de este proceso de paz. La Iglesia ha designado a un representante, que es el padre Darío Echevarría, y muchos obispos han participado activamente en la construcción de la paz y en los diálogos.
Pero que aunque ha habido presencia, no es esa presencia contundente que uno esperaría para este tipo de realidades que se viven. En cambio, para hacer manifestaciones contra la ideología de género, ahí si lo son. Incluso, y es muy gracioso, en el periódico salió una foto de un obispo y de la multitud que inundó las calles para protestar por eso. Y uno entonces, no entiende por qué no sale también una foto así de algunos jerarcas con toda la gente para apoyar el proceso de paz, o para reivindicar los derechos de los más pobres. Eso no se ve tanto.
Pero sí hay voces también en la Iglesia colombiana de la institución jerárquica, que se han empeñado en el proceso de paz.

- ¿Es irreversible el proceso de paz? ¿Va a culminar? ¿Tienes esperanza en que cuaje de una vez?

Yo tengo esperanza, pero aquí, sí que tenemos que tener esa paciencia histórica, y asumir con anticipación muchos fracasos que se van a dar en el camino.
Y si hablamos de los medios de comunicación, nos venden que todo lo malo que pasa ahora en el país es a causa de los guerrilleros, de los disidentes y de los fracasos en los procesos de paz.
Pero lo bueno es, que los guerrilleros están llegando y que la gente los está recibiendo. Que se ven brotes de esperanza. Y esto no pasa por los medios de comunicación más masivos. Tenemos la dificultad de que no hay unos medios de comunicación que acompañen lo positivo, sino que magnifican lo negativo. El camino, por ello, es arduo y es difícil. Es de tener que asumir muchos fracasos...
Pero pienso que sí, que es irreversible. Y apuesto por que, aún teniendo que sortear muchas dificultades que se van a presentar, siga adelante. Ahora, tenemos la esperanza de que se van a empezar los diálogos con el otro grupo guerrillero, con el LN, que no sé si comenzaban ayer, 7 de febrero.

- Ojalá. Dios te oiga. Muchas gracias.

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José Manuel Vidal, 19 de marzo de 2017

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