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120 aniversario de la ordenación sacerdotal de San Pedro Poveda

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MADRID, España.
El obispo de Guadix, D. Ginés García Beltrán, ha enviado un mensaje a la Institución Teresiana en la diócesis, con motivo del 120 aniversario de la ordenación sacerdotal de San Pedro Poveda.

"Hoy, hace 120 años, que San Pedro Poveda, fue ordenado sacerdote en la capilla de este obispado. Me uno en el gozo de esta memoria agradecida a la Institución Teresiana, y pido para esta Diócesis, el Presbiterio y el Seminario la intercesión del que murió sólo queriendo ser sacerdote de Jesucristo. Un abrazo".
+ Ginés, Obispo de Guadix

El 17 de abril de 1897, Pedro Poveda fue ordenado presbítero en la capilla del palacio episcopal de la diócesis de Guadix. El día 21 celebró su primera misa solemne en el mismo lugar.

Su aniversario sacerdotal era, para él la fecha más importante, la única que celebraba. El 15 de marzo de 1933 escribe en su diario: “Señor, que yo sea sacerdote siempre, en pensamientos, palabras y obras”. Y, pocos días después, el 17 de abril, anota: “Hace 36 años que recibí la ordenación de presbítero. ¿Cuánto más viviré? Solo Dios lo sabe. A Él le pido la gracia de no dejar de celebrar con fervor ni un sólo día la Santa Misa”.

"Poveda se transfiguraba en la celebración de la Misa.´Nunca olvidaré las misas del padre Poveda -dice un testigo-. Quiero señalar expresamente que no había absolutamente ninguna estridencia de fervor. Todo lo contrario. Lo que me impresionó, hasta el punto que no he podido olvidar, fue la serenidad, la paz y el silencio que sentía denso de vivencia a lo largo de toda la celebración. Sus gestos dejaban traslucir que el sacerdote celebrante vivía intensamente el misterio´. ¡Qué hermosa lección para nosotros los sacerdotes!", recordaba el Card. Eduardo Pironio al escribir sobre el perfil sacerdotal de San Pedro Poveda, en 1996.

Y continuaba: "Poveda fue un hombre de Dios y un maestro de oración. Por aquí empieza la figura y la obra del sacerdote: ser un hombre que transparenta a Dios y lo comunica; un hombre que habla de Dios y lo escucha: “creí; por eso hable”. “Los hombres de Dios y las mujeres de Dios son inconfundibles. No se distinguen porque sean brillantes, no porque deslumbren, ni por su fortaleza humana, sino por sus frutos”. Pablo VI gustaba subrayar la realidad del sacerdote como hombre de Dios, haciendo suya la expresión de San Pablo a Timoteo: “En lo que a ti concierne, hombre de Dios… practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad” (1Tm 6,11). “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto” (2Tm 3,17). “Cada uno de vosotros -decía Pablo VI a los neosacerdotes que acaba de ordenar en la Epifanía de 1966- es hombre de Dios, homo Dei”.

Entre los días 17 y 21 de abril en los lugares donde está presente la Institución Teresiana y en las parroquias y centros que llevan el nombre de San Pedro Poveda se recuerda con especial gratitud su ministerio sacerdotal, tan central en su vida y tan fecundo para la Iglesia y la sociedad.

Nos unimos a las intenciones manifestadas por D. Ginés Beltrán y las hacemos extensivas a las diócesis donde hay parroquias o capillas con la titularidad de San Pedro Poveda. Sus restos se veneran en la capilla que lleva su nombre en el Centro de Santa María de Los Negrales.

Info.IT

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