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Jóvenes I.T. de Perú: “Cuestiónate, atrévete a seguirlo”

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LIMA, Perú.

Unos sesenta jóvenes convocados por el Movimiento juvenil de la Institución Teresiana en Perú (MIT) vivieron la celebración de la última Pascua. Algunos de ellos comparten testimonios sobre el significado de “renacer”, de “cuestionar su fe y renovarla”, de sus deseos de cambiar las cosas, en definitiva de su ser creyentes.

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Renacer

¿Qué significa para mí la Pascua? Si tuviera que resumir en una palabra, sería RENACIMIENTO. Y voy a intentar explicarlo.
Yo no llegué a la Pascua siendo el más católico. Llegué dudoso del Dios en el que creía. Me planteé como objetivo de esta experiencia buscar a este Dios una vez más, y preguntarle dónde estaba. Esta búsqueda, felizmente, no la viví sólo, la viví junto con gente joven como yo, amigos, así como con desconocidos, con los que tenía más en común de lo que esperaba, gente con dudas. Gente que probablemente, también, tienen más en común con todos ustedes de lo que se esperan.
El título de esta Pascua fue “Cuestiónate, atrévete a seguirlo”; y en el caso de muchos de nosotros así fue, cuestionamos nuestra fe, el Dios en el que creíamos, pero buscamos responder esas preguntas, no nos cansamos de buscar a ese Dios nuestro. El Dios de Jesús.

Por eso resumo esta Pascua en RENACIMIENTO, mi Fe, confundida y resignada, renació con gran fuerza. Esta Pascua me enseñó que vale la pena buscarlo, vale la pena responder esas dudas, vale la pena dejar de ignorar nuestras preguntas sobre Dios y nuestra Fe, ponerlas en primer plano y darles nuestra atención. Si tenemos dudas, si no lo vemos no dejemos de buscar y de seguir en camino, no dejemos de buscar a este Dios diferente, CUESTIONÉMONOS Y ATREVÁMONOS A SEGUIRLO.

Mateo Montoya, participante de la Pascua

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Cambiar el mundo

Hace unas semanas me arriesgué a inscribirme en la Pascua en la quería encontrar un nuevo sentido a esa "semana santa" la cual actualmente ha perdido su verdadero significado. En el transcurso del encuentro iba encontrándome a mí misma y a ese Dios en el que creo, un Dios que nos ama a todos, que es capaz de perdonarnos hasta lo que nosotros mismos no podemos, un Dios que comparte. Que está con nosotros presente y que es divino y humano. Estoy agradecida por esa vivencia que renovó mi motivación, que me hizo cuestionarme y querer compartir mi fe y su mensaje con todos ustedes. Siento como me he llenado de ese Dios otra vez al encontrarme con otros jóvenes creyentes, que me demuestran lo viva que está la fe y me dan esperanzas sabiendo que no estamos solos.


De la Pascua me quedo con el gran amor que Dios nos da. Y me cuestiono ¿Qué hacemos nosotros para agradecérselo? Y qué para construir una fe auténtica. Hay que cuestionarnos y
 saber que todos estamos invitados a “hacer lío y no morir en la pavada”, tenemos “que dejar de balconear por la vida” y comenzar a mirarla de cerca, pisando tierra y comprometernos con ésta. Cambiemos el mundo, no es ni locura, ni utopía, sino justicia.

Micaela León, participante de la Pascua

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Desde el carisma de la Institución Teresiana

Viví la experiencia de la Pascua desde la organización y no como acompañante. Por eso no seguí tan de cerca los casos y procesos personales de los jóvenes que participaron de ésta. Sin embargo, el carisma de la Institución Teresiana nos llama a ser abiertos y cercanos con quienes más lo necesitan. Esto, claramente, me sacó de mis expectativas y me llevó a involucrarme en las charlas y, aún más, en momentos de cercanía con los propios participantes, ir al encuentro de jóvenes que quieren encontrarse con un Dios amigo, cercano, humano.

Esta experiencia alimenta la llama con la que empezamos a soñar hace unos años. 

Llama que se renueva a través de cada persona que veo que encuentra en el MIT un espacio de reflexión, confianza y amistad. Siempre me ha alegrado que nos caractericemos y nos reconozcan por ser un grupo interdisciplinario, cada uno con características diferentes, que suman hacia un mismo eje. Lo que más rescato y valoro de nosotros es nuestro sentido de querer cambiar las cosas, de transformar, de querer hacer ver a los demás cómo nosotros vemos la vida. Gracias a los integrantes del MIT por querer “complicarse” la vida, por cuestionarse en cada oportunidad y si hay algo por hacer y/o renovar, hacerlo.


Paulo Urbina, miembro del equipo base de MIT Joven

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Los jóvenes del MIT de Perú habían hecho la experiencia de celebrar juntos la Pascua en 2016 y según han relatado: “durante todo el año hemos venido reuniéndonos sistemáticamente, aproximadamente con 21 chicos. Hoy somos una comunidad de fe, conformada con jóvenes que están en etapa inicial de formación y un pequeño y sustancial grupo que está consolidando su compromiso cristiano, los vínculos de fraternidad y compromiso con el movimiento e identidad de la Institución Teresiana”.

El grupo organizador se había reunido en noviembre para reflexionar sobre cuestiones que inquietan en los contextos culturales donde se mueven los jóvenes: “Reconocimos con preocupación el ejercicio de libertad que hacen algunos jóvenes que van contra la dignidad personal y/o ajena. Esto lo vemos reflejado en cierto hedonismo, en relaciones epidérmicas incapaces de acoger y aceptar al otro en su diferencia. También en un relativismo: romances fugaces y poco honestos, la falta de capacidad para dominar placeres como la bebida o el consumo. Esto a veces lleva a adoptar una vida individualista, con poca sensibilidad hacia las realidades de dolor y sufrimiento que se viven en su entorno y en su sociedad”.
Esto nos confrontó con la imagen real del Dios en que creemos: tierno y amoroso, compasivo y misericordioso, paciente y comprensivo, respetuoso de la persona y apasionado por la vida y lo humano. Nos preguntamos ¿Qué imagen de Jesús tienen los jóvenes de hoy?, ¿Acaso el Dios en que creen, les aleja del Dios de Jesús? A raíz de esta reflexión y  luego de varias reuniones surgió el nombre de la Pascua: Cuestiónate, Atrévete a seguirlo”.

Asimismo el equipo organizador valoró lo vivido durante el Triduo Pascual : “estuvimos con 60 jóvenes que se atrevieron a vivir esta experiencia apoyados por 10 personas, entre acompañantes de comunidades y equipo base. Hubo espacio de reflexión por comunidades de fe, una charla sobre el sentido de resucitar-resistir en lo cotidiano, talleres de biodanza, mandalas y oración con el cuerpo, además de la liturgia.  Cantamos al Jesús de vida, bailamos y celebramos que seguimos soñando junto a hombres y mujeres que mantienen la esperanza.

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Con el deseo de seguir un camino de atrevimiento para pensar, sentir y actuar como Jesús, nos despedimos de esta Pascua con un renovado compromiso Cristiano, con la certeza que todo lo vivido, compartido y logrado viene de aquel que inspira cada uno de nuestros sueños y juntos decimos:

GRACIAS Señor, por todos los jóvenes que estuvieron en la Pascua, gracias porque en ellos podemos encontrar esos jóvenes que hacen  líos y que no tienen miedo de enfrentarse y resucitar con el Jesús de la vida. GRACIAS, porque la Pascua juvenil nos ha llevado a cuestionarnos; a hacernos más preguntas sobre nuestra fe y a interpelarnos sobre esas comodidades que nos alejan del hermano.

GRACIAS Señor por la Institución Teresiana, por creer en los jóvenes, esperanza del mundo”. 

Info.IT
Textos: Paulo Urbina

Responsable de la secretaría y comunicación de la Pascua, MIT-Perú

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