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Covadonga

Vista del Santuario de Covadonga

En Covadonga nace la Institución Teresiana. Pedro Poveda es nombrado canónigo del Santuario de Covadonga en 1906 y además de sus actividades como canónigo, se dedica al estudio de las cuestiones pedagógicas.

El mismo Poveda escribió en su diario sobre esta etapa de su vida, "Dios sabe para qué me ha traído, tan joven todavía a este remanso de paz". Más adelante recordaba "Siete años de vida intensa en aquel bendito recinto dan mucho de sí, y todo lo que dieron fue en torno al ideal de mi vida, que surgió y cristalizó mirando a la Santina”. Y en 1928 dejaba por escrito estas palabras en las que reconocía que ante aquella imagen "se oró, se proyectó, se vio por decirlo así, el desarrollo de la Obra".

La SantinaEl historiador Juan José Tuñón, ha escrito sobre la región de Asturias que se encontró Pedro Poveda al llegar, en 1906: una región que ha experimentado en poco tiempo "profundos cambios", y "en donde prenden con fuerza nuevos planteamientos ideológicos". Y ha señalado que el Santuario de Covadonga vivía un buen momento, al haberse convertido en proyecto diocesano y haberse terminado las obras de la basílica, lo que potencia el aumento de peregrinaciones. El Santuario de Covadonga "pone a Poveda en contacto directo con la religiosidad del pueblo creyente".

Encarnación González, Postuladora de la Causa de Canonización del Santo ha resaltado que los  escritos de Pedro Poveda en la etapa de Covadonga pueden agruparse, en dos bloques bien distintos:

Los iniciales, con intención de evangelizar al pueblo sencillo que acude al Santuario de Covadonga. Escribe en esta etapa:

  • Covadonga, Visita a la Santina (1009),
  • La voz del amado (1908)
  • En provecho del alma (1909)
  • Para los niños (1910)
  • Plan de vida (1911)

Inscripción en la puerta de la casinaOtros escritos especialmente destinados a formar un cuerpo de profesores de Primera Enseñanza que ocupen puestos en la enseñanza del Estado y que se mantenga unido "en el espíritu cristiano y en la unión profesional".

  • Ensayo de proyectos pedagógicos (1911).
  • Diario de una fundación (1912). Detalla los trámites y el alcance de su primer proyecto, la “Institución Católica de Enseñanza”. En su pluma se desvela la educación como trabazón de la realidad social, económica, intelectual, cultural y religiosa.
  • Simulacro pedagógico (1912). También llamado Las Academias, como “lugar” en que se forman los maestros y con la misma idea que no pudo llevar a cabo con la soñada residencia para estudiantes de la Escuela Superior, por el año 1908.
  • Alrededor de un proyecto (Linares 1913). Recopilación de distintos artículos periodísticos publicados en la prensa española entre 1907 y 1912. Se publicaron completos por primera vez en “El Universo” (Madrid, 7 de noviembre de 1912).

El 15 de julio de 1912 intervino en la fundación de la revista “La Enseñanza Moderna”, de Gijón, que se definía como una revista de “educación social”. Estaba dirigida por los maestros Huertas y Palacios, sus primeros colaboradores. También promovió “La Enseñanza Católica”, revista madrileña del magisterio, que en 1912 se plantea una Federación Católica de Maestros Españoles, idea de Pedro Poveda. La Federación se mantendría en los “centros pedagógicos” dispersos por toda la geografía nacional, como estudiaba Poveda en el Ensayo.

De todo ello se deduce que en la cercanía de Nuestra Señora (La Santina), Poveda además de atender a los peregrinos, reflexiona sobre la importancia de la educación y la necesidad de no separar la fe y la ciencia.

Consciente de la importancia del Estado en la educación, insiste en el protagonismo del maestro y la necesidad de cristianos en la escuela estatal. Publica diversos escritos sobre la problemática educativa y la formación del profesorado, por lo que ha sido calificado de Educador de educadores y pedagogo, por la UNESCO.

Cueva de CovadongaPoveda no permaneció encerrado en Covadonga, sino que convirtió su estancia en el Santuario en su base de operaciones, con salidas a Oviedo, cuya Universidad era un centro de la vida cultural nacional; a Gijón, donde inicia proyectos pedagógicos; y también a Madrid y a su Linares natal.

En 1911, en Gijón abre una Academia Pedagógica para maestros y, preocupado por la promoción de la mujer, cuya importancia e incidencia en la sociedad percibe, abre también una Academia Femenina para estudiantes de Magisterio, germen de la futura Institución Teresiana. La Academia es una respuesta concebida como pieza de un vasto plan para la formación cristiana y la renovación pedagógica del profesorado del Magisterio, el fortalecimiento de sus vínculos profesionales y la introducción, en el ámbito educativo nacional, de los métodos de enseñanza europeos.

El profesor Armando Pego Puigbó ha escrito sobre Poveda y señala que su figura le atrae “porque plantea objetivos ambiciosos, compartidos por otros contemporáneos suyos, como la asociación profesional de los maestros o la renovación de los métodos de enseñanza…”.

Él piensa que después de la experiencia en Guadix (1894-1905) al servicio de los pobres y de su promoción social, en Covadonga tiene lugar un cambio de paradigma en Poveda y señala que en su Ensayo de proyectos pedagógicos (1911), “se encuentran en sazón su asunción de la estatalización de la enseñanza y el papel activo de los laicos en ese proceso de acuerdo a criterios profesionales avanzados”.

Basílica de CovadongaPara el autor del libro Modernidad y Pedagogía en Pedro Poveda. La experiencia de Covadonga, la originalidad del joven sacerdote “consistió en estudiar la realidad que le rodeaba, en su vertiente pedagógica, y tratar de responder a los retos que le planteaba como católico y como sacerdote, no desde fuera de esa realidad sino desde dentro”. Su propuesta de una Institución Católica de Enseñanza (ICE) “tenía como misión organizar las fuerzas católicas para proponer un modelo cristiano de educación alternativo ante la beligerancia activa de las escuelas laicas y ante la distancia respecto de los principios católicos que mantenía la escuela neutral en la estela del magisterio de Giner de los Ríos”. En una conferencia con motivo de la clausura del Centenario de la llegada de Poveda a Covadonga el Profesor de la Universidad Ramón Lull de Barcelona ha señalado que  “en vez de clamar por la supresión de la escuela laica y de alentar la creación de escuelas privadas católicas, Poveda prefirió proyectar un modo de transformar la escuela pública con una visión cristiana”.

De esta manera, “Poveda hermanaba la fe y la ciencia y además tenía en cuenta el papel de la mujer en la educación sin seguir la concepción tradicional sino como una profesional del magisterio”. Piensa que, en Asturias, Poveda respondió a “la llamada de Jesucristo a vivir la fe en Él en medio de una sociedad secularizada” porque él mismo había realizado “el viaje de abrirse a la altura de su tiempo, ingresando en la modernidad de la manera que estaba a su alcance de sacerdote y pedagogo de la España de comienzos del siglo XX”.

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