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Madrid

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Ya en 1902 Pedro Poveda recorrió las calles de Madrid buscando apoyo para sus proyectos en Guadix.

Más tarde, en el ejercicio de su ministerio sacerdotal, su impulso a la Institución Teresiana y las iniciativas en las que participó, las calles de la capital fueron testigo de su actividad y fueron las que le contemplaron ir hacia el martirio, en 1936.

La calle Alameda  en donde fue detenido, su confesionario en la iglesia de la calle Sacramento y la capilla de la catedral de la Almudena son lugares que recuerdan su presencia, asi como domicilios en los que Poveda escribió gran parte de sus textos o redactó los Estatutos de la Institución Teresiana.

Gran parte del Madrid del siglo XIX no ha sufrido transformaciones. Permanecen las calles recoletas, cálidas y pequeñas de ciudad provinciana. Cuando Poveda llega a Madrid es un hombre que tiene ya una Obra entre las manos, que sabe lo que quiere y encuentra respuesta; que está viendo al mundo universitario crecer; ve como las estudiantes de las residencias se interesan y van al Ateneo, asisten a conferencias. Es posible que su  idea de la promoción de la mujer la ve hacerse realidad sobre todo en Madrid. Otro rasgo característico de su etapa es la diversidad de trabajos y actividades. Madrid le presenta una riqueza desde el punto de vista eclesial y también cultural, político y social.

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