Jueves, 01 Marzo 2018

Un libro sobre la presencia de la Institución Teresiana durante la ocupación nazi en Roma

ROMA, Italia. 
La presencia de la Institución Teresiana en Roma en los meses de ocupación nazi de la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial, ha sido recordada el día 13 de enero pasado, en la sede de la Institución de dicha ciudad, calle Cornelio Celso 1, en ocasión de la presentación del libro de Anna Doria, “Oggi sono venuti i tedeschi. Vita quotidiana a Roma sotto I'occupazione nazista” (Hoy llegaron los alemanes. La vida cotidiana en Roma bajo la ocupación nazi), publicado por el Editor Gangemi Internacional de Roma.

0301-7El libro ambienta, en el contexto histórico y ciudadano, los apuntes escritos por miembros de la Institución Teresiana en el Diario de la Casa de Roma, ubicada entonces en la calle Gaeta, entre la Estación Termini y la Universidad. La autora los comenta, poniendo en evidencia la valentía y la humanidad con las que aquellas mujeres vivieron momentos fuertemente dramáticos y peligrosos. Por un lado, los continuos bombardeos de los Aliados (USA e Inglaterra) que atacaban a los alemanes que habían ocupado la ciudad, y por el otro, la presencia de las SS que, con controles, redadas y ejecuciones sumarias, sembraban el terror entre los habitantes. El drama del hambre constituye el motivo de fondo por el que se asiste a personas afectadas, durante todo el periodo de la ocupación, que duró del 10 de septiembre 1943 al 4 de junio de 1944, día de la liberación de Roma.

Durante esa etapa, “las Teresianas”, inicialmente solo cuatro y más tarde, desde enero de 1944, cinco: María Luisa González del Pino, Ana María López, Milagro Nadal, Matilde Marín y Mariana Martín, acogieron, escondieron y dieron de comer a muchos desconocidos, a veces a familias enteras, que acudían a ellas para tener un techo donde refugiarse.

En su mayoría eran personas antifascistas, muchos hebreos - recordemos que el 16 de octubre de 1943 hubo una dramática redada en el ”Ghetto”, -el antiguo barrio judío- a continuación de la cual más de 1.000 hebreos fueron capturados y dos días después enviados al campo de exterminio de Auschwitz. 800 de ellos, fueron enviados inmediatamente a las cámaras de gas. Estas personas, habían perdido sus casas, destruidas por las bombas o eran fugitivos de las zonas del frente meridional donde Aliados y alemanes estaban combatiendo.

En los apuntes del diario se hace alusión a las dificultades para acoger a gente tan diversa y encontrar el alimento necesario en un momento en el que todo, incluso el pan, estaba racionado. Relatan que van al campo a recoger verduras silvestres, como hacían todas las mujeres de Roma, y hasta procuran obtener documentos falsos para los refugiados. Su preocupación nunca es por ellas mismas, sino por los huéspedes que tienen en casa.

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En un cierto momento, cuando la situación se hace más peligrosa por el aumento de bombardeos, las personas de la Institución tienen la posibilidad de trasladarse a un lugar más seguro. Sin embargo no lo hacen, porque no quieren salvarse ellas solas: “o se salvan todos juntos o no se salva ninguno”. La autora destaca este gesto como parte del sentimiento de solidaridad y por la responsabilidad asumida al abrir la propia casa a quienes se encuentran en situación de necesidad y peligro.

En la última parte del libro se recogen dos testimonios de personas que encontraron refugio en la Casa: un hombre que tenía entonces cinco años y una mujer hebrea, cuya madre la dio a luz al final de mayo, pocos días antes de la Liberación de Roma.

A pesar de que el relato está inmerso en la atmósfera oscura y terrible de la guerra, ofrece un relato de paz. Demuestra que el mal - el nazismo y la guerra eran el mal absoluto - no desintegra todo. Es posible oponerse uniéndose en pequeñas acciones de paz fundadas en la solidaridad entre y con las víctimas, acciones que son en sí mismas pequeñas, pero ciertamente eficaces.

La presentación del libro en Roma fue presidida por Paola Palagi, directora de la Institución Teresiana del Sector de Italia. Participaron el profesor Antonio Parisella, presidente del Museo Histórico de la Liberación - Museo situado en la antigua cárcel de la Gestapo durante la ocupación nazi -; y la profesora Gemma Luzzi, responsable del Servicio educativo del mismo Museo.

Los relatores pusieron en evidencia la importancia de la Resistencia civil "no armada”, como la define la más reciente historiografía, lucha puesta en acto también por aquellas personas de la Institución Teresiana. Destacaron así mismo, el papel de las mujeres en la lucha por la liberación, conducida generalmente sin el uso de las armas, pero con el esfuerzo cotidiano. Tal el caso presentado en la obra. La autora señala que en esta historia se reconocen “los hilos de la vida de cada día, que en aquel momento se tejieron afrontando serios peligros, a menudo sin tener conciencia plena. Acciones que hace a aquellas mujeres grandes protagonistas de la lucha a favor de la paz y contra el nazifascismo. En aquel contexto la historia las llevó a elegir, lo hicieron, y por ello enseñaron el camino de la libertad”.

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A esta primera presentación en la que participo un público numeroso y extremadamente atento, han seguido otras dos: en Turín. el 27 de enero, día de la Memoria, y una tercera, nuevamente en Roma, en la sala de conferencias de la Editorial, también éstas con amplia concurrencia.

El libro se puede adquirir fuera de Italia en el sitio web de la Editorial o en canales comerciales en Internet.

Información I.T. Italia

 

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