Lunes, 09 Mayo 2016 00:00

Se activa el papel de la sociedad civil a favor de la Educación

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GINEBRA, Suiza.
Importantes debates mantenidos en la ONU, Ginebra, evidencian que se está activando el papel de la sociedad civil a favor de la Educación. Berta Marco, reflexiona sobre el tema desde Ginebra.

A raíz de la formulación de objetivos de desarrollo sostenible que configura la Agenda Post-15, y su propuesta de movilización de todas las fuerzas disponibles para alcanzar los objetivos en el 2030, a través de una política de alianzas a todos los niveles, varias declaraciones importantes han puesto de relieve el papel de la sociedad civil y se han fijado muy especialmente en el objetivo 4, el dedicado a la educación. Después de este proceso parece haber crecido la toma de conciencia de que la educación tiene la clave del cambio que se desea.

Un cóctel de muy distintos ingredientes

Pensar en la educación hoy requiere la profundización en varios elementos que configuran conceptos clave, tales como, inclusividad, calidad, derechos, libertades, etc.; ya no se trata de instrucción, es decir, de programas y contenidos, sino que avanzamos hacia campos limítrofes que necesitan ser debidamente iluminados: el concepto de educación desde una óptica de educación para todos, el derecho a la educación, la libertad de elección, etc.

La simple formulación del objetivo 4  de los SDGs1 deja ver la amplitud de lo que se quiere conseguir, al que siguen todas sus metas cuidadosamente formuladas: “Asegurar para todos una educación inclusiva y de calidad y promover el aprendizaje a lo largo de la vida”. Por su parte, la Declaración de Incheon (Unesco, 2015)2 focaliza en la educación el éxito de los otros dieciséis objetivos de desarrollo sostenible: “Nuestra visión es la de transformar las vidas a través de la educación, reconociendo el importante rol de la educación como el primer motor del desarrollo y del logro de los otros objetivos de desarrollo sostenible”. En este mismo documento se afirma que la educación es un bien público, y que la inclusión y la equidad en y a través de la educación, son la base de un proceso del carácter transformador al que se apunta.

Estamos ante un vasto campo que requiere la construcción teórica de los conceptos subyacentes que permitirán más tarde un diálogo constructivo. Con la ayuda de los Relatores Especiales de Educación y de otros especialistas, los grupos de ONGs activos actualmente en Ginebra, especializados en estos temas, van generando círculos de personas que pueden llegar a impulsar procesos educativos en línea con las demandas locales y mundiales, lo primero, adquiriendo un lenguaje que les permita un buen diagnóstico para luego actuar.

Con la mente en el momento presente

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Decía recientemente uno de los ponentes invitados a un panel de expertos, que hoy tenemos que desconstruir lo aprendido para volverlo a conceptualizar adaptándolo al momento. Y ponía el siguiente ejemplo: la distinción entre “bien público” y “bien común”, aplicado a la educación; la segunda expresión sobrepasa a la primera, pues añade algo, tiene un matiz moral, una consideración hacia todos sin distinción. El "bien común" moviliza todas las fuerzas en la educación, todos los actores y la política. Implica que todos los saberes estén disponibles para todos los ciudadanos del mundo. Y así se podría hacer con otros tantos conceptos; no pasando por alto su más profundo significado.

En la línea de activar el papel de la sociedad civil en la educación, el 28 de abril tuvo lugar en Ginebra un panel de expertos de alto nivel sobre el tema: “La educación del siglo XXI: ¿Un bien común?3 El acto se celebró en la Salle des Évenements del Palais des Nations. En él  intervinieron   los siguientes expertos: Georges Haddad, Profesor de la Sorbona, Alfred Fernández, Director General de OIDEL, Kishore Singh, hasta ahora Relator Especial de Educación en la ONU, Ginebra, y Luisa Ribolzi, Profesora de Sociología de la Educación, candidata a Relatora. Por parte de la Institución Teresiana asistieron Julia María González y Berta Marco. El Panel tuvo dos referentes concretos: el documento de Unesco titulado: Repenser l'éducation  (Unesco, 2015)4 texto que, en opinión de los intervinientes en el debate encierra un cambio de paradigma, y otra publicación titulada Indice de liberté d'enseignement  (OIDEL/Novae Terrae, 2016) para medir la participación de la sociedad civil en la educación.

Repensar la educación a la luz de las libertades reales

Repenser l'éducation5 es un texto de trasfondo humanista que abunda en los cambios mundiales, culturales y sociales que afectan a la educación. Muy claro y fácil de leer, con solo cuatro capítulos: 1. Desarrollo sostenible, la preocupación central; 2. Reafirmar la aproximación humanista. 3. Política educativa en un mundo en cambio. 4. ¿La educación, ¿Un bien común?

La segunda publicación (Indice de Liberté D'Enseignement. Rapport Mondial 2015/16 es fruto de una investigación. Parte de una convicción: un sistema educativo es bueno si respeta los derechos del hombre;  es muy riguroso con la nomativa internacional. Cuenta con un buen diseño metodológico, una recogida de datos y un análisis final sobre la situación de las libertades educativas en 136 países,  que abarca el 94% de la población mundial.

Berta Marco, desde Ginebra

 

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