Martes, 09 Agosto 2016 00:00

Julia María González: “La Iglesia tiene una presencia de inspiración y de levadura en los Organismos Internacionales de Educación”

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MADRID, España. 
En su paso por Madrid, Julia María González Ferreras, actual Secretaria General de la Institución Teresiana y a cargo del Área Proyectos Internacionales, comparte sus impresiones con motivo de su designación como Consultora de la Congregación para la Educación Católica para los próximos cinco años.

Un encuentro con Julia María González siempre es grato. La sencillez es tal vez una de sus cartas de presentación más natural. Es fácil sorprenderse al descubrir que esta mujer de perfil austero, pelo cano y mirada lúcida no se cansa de recorrer países de todos los continentes creando, animando y desarrollando proyectos educativos, uniendo fuerzas entre Universidades y diversos sectores de la sociedad con gran impacto social.

Ha sido vice-rectora de Relaciones Internacionales en la Universidad de Deusto, Bilbao, España, y ha coordinado varias redes internacionales y proyectos educativos y de investigación: la Red Temática sobre Estudios de Desarrollo Humanitario, los Doctorados Europeos sobre Migración, Identidades y diversidad, y también el de Estudios de Paz y conflicto.

Fue una de los iniciadores y hasta 2012 secretaria general, de la Asociación NOHA (Acción Internacional Humanitaria); responsable, entre otros, del Programa Erasmus Mundus Máster en Acción Humanitaria Internacional. Junto con R. Wagenaar, diseñó y coordinó el Proyecto Europeo Tuning Higher Education, proyecto clave en el desarrollo de la Educación Superior a nivel mundial que se inició como respuesta de las universidades Europeas al proceso de Bolonia y que pidieron después regiones como América Latina, Centro Asia y África y también países como Estados Unidos, Australia, Canadá, Rusia, China o Japón, para hacerlo dentro de sus fronteras. El Proyecto Tuning acaba de ser aprobado para el Sudeste Asiático. Está siendo desarrollado en más de un centenar de redes académicas e involucra a cientos de universidades; ha sido traducido a 15 lenguas. (www.tuningacademy.org)

- Desde hace unos años colaboras en la Congregación para la Educación Católica en temas de Educación Superior, ¿qué te ha supuesto el nombramiento de Consultora?

JMG - Ciertamente colaboro desde hace casi cuatro años en el Vaticano en el Sector de Educación Superior, en el Departamento de Relaciones con los Organismos Internacionales: Consejo de Europa, Unión Europea y Organizaciones Internacionales de las distintas regiones del mundo. “Pero el nombramiento lo he sentido como una confirmación y un nuevo compromiso con una realidad muy interesante de la Iglesia. Aunque había sido invitada a colaborar hace años, la relación se intensificó con mi presencia en Roma y está claro que este nombramiento hace referencia a la Institución Teresiana y a nuestro carisma”.

- Desde tu amplia experiencia en Organismos Internacionales de Educación ¿cómo se percibe la presencia de la Iglesia?

JMG - Hace unos quince años se creó en la Congregación un Departamento para las Relaciones Internacionales de Educación Superior. Por muchos años he vivido de cerca el papel de organizaciones como la FIUC o la FUCE (Federaciones Internacionales de Universidades Católicas) a nivel Internacional la primera y Europea la segunda. Eran esfuerzos interesantes por buscar un lugar, una identidad, pero me costaba verlas separadas de las demás redes. Durante algunos años se percibía que estaban “fuera” y un poco a la defensiva, seguramente sin querer.

 En el 2003 tuve la oportunidad de estar en la primera reunión del Grupo Europeo de los países de Bolonia en la que entraba la Santa Sede. Las delegaciones de los países acogieron muy bien el nuevo Estado, había una cierta expectativa para ver cómo se situaba, pero sin más. Esto marcó un trabajo en la Educación Superior “desde dentro”. Desde aquel hecho que sucedió en Latvia, he tenido la alegría de ver crecer la presencia de una Iglesia dialogante, cada vez más respetada por las Organizaciones Internacionales y por los Ministerios de Educación de los diversos países. 

Su presencia es muy sencilla, como uno más, sin grandes declaraciones, ni cosas especiales, trabajando con todos en buscar soluciones, apostar por la transparencia, la imparcialidad y el bien común. Es una presencia más de inspiración y de levadura que de gran luminaria. He visto crecer el aprecio y la simpatía por este tipo de presencia encarnada y sencilla que sabe tomar con deportividad y sin defenderse ciertos errores del pasado, que mira hacia adelante y que inspira predominantemente confianza. Por eso crecen los encargos y la participación en tareas y es una alegría ver cómo se respeta cada vez más.

- ¿Puedes mencionar algo de lo que supone la tarea de consultora?

JMG - Es una colaboración de pensar y planificar, aunque a veces he tenido la responsabilidad de representar a la Santa Sede, como en la reunión oficial de Kazajistán, la primera vez que la Santa Sede estaba representada por una mujer en ese organismo. Así mismo, este departamento ha tenido mucha presencia y actividad en la co-presidencia de Italia y la Santa Sede del espacio de Educación Superior en Europa, en el 2015.

- ¿Cuáles son los retos actuales que tu ves en la Educación para la Santa Sede?

JMG - Hay muchos. Mencionaré cuatro: el primero es acertar con una presencia adecuada, entendible y acogedora de las realidades concretas que se presentan. El segundo descubrir caminos para que las distintas Organizaciones de Educación puedan llegar a los lugares del mundo que necesitan desarrollar y garantizar la educación de todos sus niños y niñas, de sus jóvenes. La Iglesia ha sido pionera en este campo. Otro reto, especialmente urgente en el momento actual, es vencer los radicalismos, particularmente los religiosos, por la fuerza de la educación.  


El cuarto reto, es seguir tejiendo redes en el mundo de la educación y la investigación, para ofrecer caminos de búsqueda de sentido, de acogida del misterio de Dios y de respeto a la dignidad de la persona humana; caminos de misericordia y de ternura para nuestro mundo, a lo que constantemente nos llama el Papa Francisco.

- Cómo miembro de la Institución Teresiana ¿cómo vives este nuevo nombramiento?

JMG - Agradezco particularmente que este nombramiento sea en un campo como el de la Educación donde como Institución Teresiana tenemos tanta herencia y tantos retos abiertos.

Web de la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede

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