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Sábado, 10 Agosto 2019 21:24

En la escuela de la Beata Victoria Díez en su aniversario

El 12 de agosto se cumplen 83 años de la muerte de la Beata Victoria Díez y Bustos de Molina, joven maestra de la IT que entregó su vida en el pueblo cordobés de Hornachuelos confesando su fe en Jesucristo, en los albores de la Guerra Civil española.

escuelabynVictoria se había destacado por su labor educativa con las niñas del pueblo en el que era maestra de la escuela pública, y también por su apostolado en la parroquia donde formaba parte del equipo de catequistas y animaba grupos de jóvenes de Acción Católica.

La fama de Victoria, beatificada por Juan Pablo II en 1993 junto a Pedro Poveda, ha trascendido las fronteras de España, su país natal, y hoy es celebrada y recordada en distintos lugares del mundo donde se admira su labor como maestra joven y comprometida y se tiene como modelo de vocación laical por vivir la llamada a la santidad desde la vida corriente.

Eminentemente humana...

De Victoria podemos aprender la alegría viviendo con los pies en la tierra. Ella siempre aconsejaba “hay que vivir de realidades, hay que andar con los pies en el suelo”.

vctoria et alumnasComo señala Carmen Fernández Aguinaco, una de sus biógrafas: “Victoria, simplemente, estaba viviendo lo que Pedro Poveda había pedido a sus seguidores de la naciente Institución Teresiana: entrar profundamente en el misterio de la Encarnación de Cristo, y el ser ‘eminentemente humana’ al estilo Teresa de Jesús... ‘siendo al mismo tiempo, toda de Dios’. Victoria nunca trató de convencerse a sí misma, ni a los demás de que las cosas no eran tan fáciles... ni tan difíciles como podrían haberle parecido a cualquier persona que viviera las mismas circunstancias, pero sin fe”.

Mujer feliz

Victoria era una mujer feliz que daba gracias por poder vivir su vocación de maestra y su entrega a Jesucristo en la Institución. Escribía así a Josefa Segovia manifestando su deseo de unirse a esta naciente obra:

“Cada día doy más gracias a Nuestro Señor por haberme puesto en contacto con una Institución que llena por completo mis ideales. ¡Su misión apostólica me atrae sobremanera! Desde que conocí los fines que persigue no puedo menos de amarla y creo que solo perteneciendo a ella podré encontrar la felicidad”.

Esa felicidad la llevaba a entregarse a los alumnos y a desvivirse por todos.

“En estos tiempos dados a la circunspección, la seriedad, el gesto adusto y hasta el insulto al distinto, Victoria nos muestra el camino para hacer más agradable lo que nos rodea y a acoger a los demás con esa sonrisa no solo en la cara sino en el corazón” destaca Pilar Pazos en un artículo dedicado a Victoria en el Boletín del Secretariado.

Mejorar el mundo

criptavictoria“Su finalidad fue contribuir a hacer del mundo un lugar mejor. Amaba a Dios y al mundo de Dios, y este amor le daba el estímulo y la energía para emprender toda clase de actividades extraescolares y así elevar el nivel de la educación en la juventud del pueblo” señala otra de las divulgadoras de su figura, Elizabeth Hawkins.

Si Victoria fuera una maestra joven aquí y ahora, no tendría ninguna dificultad para conectar con sus colegas del siglo XXI y con todos los avances, señala también Elizabeth, pero añade algunos aspectos del mundo de hoy que Victoria encontraría descorazonadores. Animaría a los jóvenes “a convertirse en defensores de los vulnerables. Les mostraría cómo Jesús cuidaba de los débiles y oprimidos. Les presentaría el reto cristiano de hacer del mundo un lugar mejor empezando a mejorar­lo aquí y ahora”.

Elizabeth, autora de un libro-entrevista con Victoria, opina que como andaluza “ella sería muy consciente de los emigrantes que llegan cada día a las playas del Mar Mediterráneo. Es fácil imaginarla de pie, en la playa, dispuesta a ayudar con mantas, comida y una palabra amable. Acogería a los niños en su clase e intentaría ayudarles a superar la experiencia traumática que habían sufrido. Sabría que sus actos eran una gota en el océano, pero que esa ‘gota’ podría causar una enorme diferencia en la vida de alguna persona. Podemos aprender de ella que todos tenemos una gota especial de bondad y de amor para unirla al gran océano de la creación de Dios”.

Web dedicada a Victoria Díez en el Centro que lleva su nombre en Hornachuelos.

Publicaciones sobre Victoria.

Más información en esta web internacional.

Info-IT.
Fotos: Archivo Histórico de la IT.