Somos una familia con huellas de santidad

La Institución Teresiana fue la intuición profética de san Pedro Poveda durante los años de su estancia en Covadonga, Asturias, España (1906-1913) desde donde vislumbró la importancia de la cuestión educativa en su país. Es la evolución y culmen de la Institución Católica de Enseñanza su primer proyecto, y de la inquietud nacida en las Cuevas de Guadix, donde había fundado una escuela para chicos y chicas olvidados por el sistema de entonces. Consistió en ver en la educación, en la cultura y en la promoción de la persona, la posibilidad de una respuesta a los problemas sociales de su tiempo y un espacio privilegiado para el encuentro de esa persona con Dios. Ésta era en verdad su inquietud más genuina y auténtica.

 La Institución Teresiana, intuición profética de Pedro Poveda

Con este planteamiento como base de todo lo demás, Poveda cuidó especialmente la formación de quienes debían formar a otros. En su propuesta educativa destaca siempre la formación de educadores a todos los niveles. La Institución Teresiana recogió su antorcha y hoy podemos decir que continúa empeñada en mantener aquella capacidad povedana de innovación y de respuesta. 

Pedro Poveda, se dejó interpelar por la realidad de su tiempo, vio en la educación, en la promoción de la persona, en el cultivo de su inteligencia y de sus capacidades, la extraordinaria posibilidad de responder desde esta clave a los problemas de aquella España que le tocó vivir. Principios tan povedanos y tan actuales como la paz, la solidaridad, la inclusión, la promoción y el desarrollo sostenible y solidario, siguen orientando hoy la educación en valores que ofrece la Institución Teresiana en los diversos ámbitos educativos en los que está presente. 

Posiblemente lo más novedoso que Pedro Poveda aportó en aquellos primeros años del siglo XX fue el carácter seglar del movimiento que surgió en torno a su propuesta educativa. En sus primeros proyectos pedagógicos apuntaba ya con claridad el perfil de un educador eminentemente humano y cristiano. Poveda decía que "los hombres y las mujeres de Dios son inconfundibles". 



Su preocupación por la enseñanza y la escuela, por el profesorado y los estudiantes, por la dignidad y derechos de las mujeres y por promover el diálogo entre la fe y la ciencia, se convirtió en una constante durante toda su vida. Posiblemente esta actitud mantenida siempre por él de modo tan coherente hizo que en 1974 fuera considerado por la UNESCO "pedagogo y humanista", quedando incluido así entre las "personalidades eminentes en el campo de la educación, de la ciencia y de la cultura". El cardenal Poupard, que en ese momento era Rector del Instituto Católico de París, culminaba aquella solemne sesión apuntando al horizonte que había dejado abierto el sacerdote español: «Su pensamiento y su acción - dijo - se extienden por encima de toda frontera y su mensaje se transmite hoy en todos los continentes. Educadores, científicos, cristianos comprometidos a todos los niveles en una profunda acción social y cultural, prosiguen el camino emprendido por Pedro Poveda».

Raíces de una vocación

CuevasRecién ordenado sacerdote, entre 1902 y 1905 creó unas escuelas y desarrolló una gran acción social entre los habitantes de una amplia zona de Cuevas cercana a Guadix (Granada). Se preocupó de la educación de los niños y las  niñas, y de la formación de sus educadores.

Visto desde hoy, aquel proyecto de Poveda en las Cuevas de Guadix presenta unas características especialmente interesantes, entre las que destacan la calidad que supo imprimir en aquella experiencia educativa. Desarrolló una amplia acción social y consiguió poner en funcionamiento no sólo unas escuelas, sino unas escuelas en las que se aplicaron los métodos pedagógicos manjonianos, considerados entonces de avanzadilla. El propio don Andrés Manjón, apoyó desde el Sacromonte granadino las nuevas escuelas de las Cuevas de Guadix. 

Aquellos años de Guadix, que en verdad le marcaron para siempre, quedaron enriquecidos y complementados con los inmediatamente posteriores vividos en Asturias como canónigo del Santuario de Nuestra Señora de Covadonga. Allí, al tiempo que se ocupaba de atender a los numerosos peregrinos que acudían permanentemente, estudió y reflexionó intensamente sobre temas educativos y sobre la necesidad de que los maestros estuviesen bien preparados y pudieran vivir su fe de manera coherente y responsable. Comenzó a escribir y a publicar en torno a esta problemática que tanto afectaba a la sociedad española de entonces. 


Una idea buena

AcademiaOviedoCuando Pedro Poveda comenzó su actividad pedagógica durante sus años de Covadonga, trabajó de modo alternativo con un grupo de maestros jóvenes, en Gijón, y con un grupo de chicas estudiantes de Magisterio, en Oviedo. Con los chicos de Gijón puso en marcha un Centro Pedagógico y una revista; con las chicas de Oviedo una Academia para estudios de Magisterio con Internado anexo, para facilitar la estancia en la ciudad y proporcionarles los medios necesarios para su completa formación. Ambas experiencias en 1911. Pero fueron las mujeres las que respondieron con una acogida y una responsabilidad extraordinaria, hasta el punto que Oviedo fue el lugar de lanzamiento de una serie de Academias, Residencias Universitarias y Centros Pedagógicos que se extendieron con inusitada rapidez por toda España.

Un significativo número de mujeres preparadas, líderes, muchas de ellas pioneras, constituyen el grupo inicial de la Institución Teresiana. Impulsaron una amplia acción educativa y social, según el pensamiento pedagógico y espiritual de san Pedro Poveda. Se hicieron cargo de las obras y actividades que se fueron abriendo: Academias, Internados, escuelas para obreras, publicaciones, cursos de formación, Congresos y Seminarios. Y ocuparon diversos puestos en el sistema educativo y en otros espacios de la sociedad y el Estado. 

La sociedad española de principios del siglo XX mostraba escasísimo interés por la promoción cultural y social de la mujer. En tal contexto, Poveda puede incluirse con toda justicia entre quienes apostaron claramente por el potencial que representaban las mujeres en la España de entonces. Como si hubiera intuido un auténtico "valor en alza". Pensó que era urgente preparar intelectual y culturalmente a tantas mujeres jóvenes que deseaban estudiar y prepararse en alguna profesión "permitida" entonces para ellas, entre las que destacaban los estudios de Magisterio en sus diferentes niveles. 


En aquellos años del primer tercio del siglo XX en España, la cuestión educativa y la cuestión religiosa se volvieron antagónicas para algunos grupos políticos con posturas laicistas radicales. El ambiente social y educativo se enrareció. En los años treinta con el advenimiento de la II República emergieron situaciones de persecución, censura y violencia hacia las órdenes y congregaciones religiosas insertas en el mundo educativo. Se intentó desprestigiar la acción pedagógica de Pedro Poveda y de las personas que particpaban en la Instituicón Teresiana, a través de sendas campañas de prensa, difamaciones, boicots, etc. Sin embargo, la seglaridad de sus miembros hacía difícil el silenciamiento y la limitación de sus actuaciones. 

Con el levantamiento militar en contra de las autoridades de la República del 18 de julio de 1936, comenzó la Guerra Civil Española, un enfrentamiento fraticida que provocó millones de muertes. El 27 de julio, sin otra razón más que el haber promovido un amplio movimiento espiritual y pedagógico en toda España, Pedro Poveda fue detenido en su casa de la calle Alameda 7 bis. Al otro día a la madrugada fue encontrado muerto con tres disparos de bala, en el cementerio del Este de Madrid, hoy llamado de La Almudena. Había entregado su vida por la fe que profesaba. S. Juan Pablo II proclamó su santidad y martirio en Madrid, en 2003. Unos días después, Victoria Díez, una maestra y catequista, miembro de la Institución Teresiana corrió la misma suerte que el fundador en Hornachuelos, Córdoba, España. Es beata desde 1993.

Terminada la contienda y en un contexto de enormes dificultades, Josefa Segovia, que estaba a cargo de la dirección de la Obra Teresiana, condujo con coraje, templanza y visión, la reorganización de sus diversas asociaciones. Lideró una fuerte expansión por países de Europa, América, Asia y África, como respuesta a demandas solicitadas y a los deseos de contribuir desde la propuesta povedana allí donde los derechos de la educación eran vulnerados o aún no se había desarrollado plenamente. 

La Institución Teresiana ha evolucionado a lo largo del tiempo y ha pasado por diferentes etapas que, indudablemente, han enriquecido su propia historia. Hoy es una Asociación Internacional de Laicos integrada por mujeres y hombres que siguen empeñados en llevar adelante la propuesta de San Pedro Poveda repartidos por cuatro continentes. Personas comprometidas como Poveda en la transformación social por medio de la educación y la cultura.


Centenarios para agradecer y otros hechos históricos relevantes


En 2011 la Institución Teresiana celebró el centenario de su nacimiento con el lema "De la memoria al compromiso". Tiempo privilegiado para agraceder la intuición profética de san Pedro Poveda, el desarrollo de la Obra Teresiana y la vida de muchas personas, quienes con una espiritualidad y un estilo propio, colaboraron en la transformación social y promoción humana, a través de la educación en numerosos proyectos de diferentes países. 

En 2017 se conmemora otro centenario, de especial significación: la aprobación diocesana y el reconocimiento como asociación civil en Jaén, España. La Obra Teresiana comenzaba a extenderse por ciudades españolas y pronto lo haría hacia Chile, Italia y otros tantos países. Un grupo de muejres, la mayoría profesoras, maestras e inspectoras, reunidas en diversas asociaciones de la misma Obra impulsaron una amplia acción educativa y social, según el pensamiento pedagógico y espiritual de san Pedro Poveda. Se abrieron Academias, Internados, publicaciones, se organizaron cursos de formación, participaron en Congresos y Seminarios, ocuparon diversos puestos en el sistema educativo y en otros espacios de la sociedad y el Estado. 

En 2024 tendrá lugar el aniversario de la aprobación pontificia de la Institución Teresiana como Pía Unión, por medio de un Decreto firmado por el S.S. Pío XI en 1924. Éste decreto otorgó el caracterer universal y la consolidación que desde entonces mantiene como obra de la Iglesia católica y al mismo tiempo, como asociación civil. 

El 1949 el Papa Pio XII solicitó a la entonces directora, Mª Josefa Segovia Morón, que la Institución Teresiana se incluyera entre los institutos seculares, realidad eclesial que se iniciaba. Después del Concilio Vaticano II, la Institución consciente de su origen e identidad laical, y después de un serio proceso de discernimiento que involucró a todos los miembros, solicitó a la Santa Sede volver a su naturaleza e identidad laical originaria. En 1990, el papa san Juan Pablo II firmó los Estatutos vigentes de la Institución Teresiana, reconociéndola como Asociación privada internacional de laicos, de derecho pontificio. Este hecho tiene en el presente el mismo significado que aquella primera aprobación pontificia de 1924.

 

  

Ir a ¿Qué es la Institución Teresiana?

Ir a Como los primeros cristianos.

Ir a Ser parte: Modos de particpación 

 

 


 

1654 K2_VIEWS
Administrator

 

DEPARTAMENTO DE INFORMACIÓN

C/ Príncipe de Vergara, 88. 28006 Madrid, ESPAÑA

 

Top